El Gobierno de la Comunidad de Madrid ha calificado de «inadmisible» la actuación de un grupo de bomberos forestales del dispositivo INFOMA que se encuentra en huelga en plena Situación Operativa 3 por el gran incendio de la Sierra Oeste. A través de un comunicado oficial, el Ejecutivo regional ha anunciado que analizará «todas las vías administrativas y jurídicas que resulten procedentes» para depurar posibles responsabilidades ante conductas que hayan podido comprometer el servicio público o la seguridad de las personas.
Según sostiene la Administración autonómica, el colectivo movilizado está integrado por unos 60 profesionales, lo que representa menos del 1% del dispositivo global contra incendios de la región —formado por 2.100 bomberos forestales y un despliegue total de más de 6.000 efectivos entre profesionales y voluntarios—. Desde el Gobierno regional acusan a este grupo de mantener una «estrategia de chantaje» con el objetivo de tensionar la organización operativa y proyectar una imagen distorsionada de los servicios de emergencias en un contexto de crisis nacional.
Discrepancias en la localización y activación de los retenes
En la nota emitida, la Comunidad de Madrid remarca que la gestión de una gran emergencia exige disciplina de mando e improvisación cero, subrayando que la movilización de recursos debe realizarse exclusivamente desde las bases y retenes asignados. En este sentido, la Administración señala que este personal «no está en sus bases operativas», tal como figura en sus contratos y actas de adjudicación para la campaña 2026, sino que permanece concentrado en las instalaciones de la Dirección General de Emergencias en Las Rozas.
El Ejecutivo autonómico defiende que el protocolo de asignación de destinos opera bajo el mismo sistema desde hace más de 25 años. Por ello, considera que atribuir la falta de intervención de estos trabajadores a una escasez de medios o a la negativa del Gobierno a movilizarlos supone «alterar la realidad y generar alarma social» mientras miles de vecinos continúan desalojados de sus municipios.
Desde la Puerta del Sol aseguran haber mantenido múltiples vías de diálogo y negociación con los representantes de este colectivo laboral, durante las cuales se plantearon propuestas de mejora económica dentro del marco legal. No obstante, el Gobierno regional enfatiza que no aceptará que la emergencia de interés nacional sea utilizada como herramienta de presión política o laboral mediante «falsedades y mensajes distorsionados», y expresa su respaldo absoluto a los profesionales que sí están trabajando sobre el terreno.
La plantilla rechaza las acusaciones: «Estamos operativos, pero sin medios»
Por su parte, los efectivos del INFOMA aludidos han desmentido categóricamente que estén impulsando una huelga encubierta o cualquier tipo de coacción contra la Administración. La perspectiva de la plantilla refleja una situación de bloqueo institucional y carencia material. Los profesionales forestales defienden que acuden diariamente a sus puestos para cumplir con sus turnos regulares, señalando directamente al Ejecutivo autonómico como responsable de su inactividad al no facilitarles el equipamiento técnico ni los vehículos necesarios para acudir a la línea de fuego.
Para visibilizar esta coyuntura, un grupo de trabajadores ha hecho circular un vídeo en redes sociales donde expresan su frustración. En las imágenes, los bomberos relatan que llegaron a ofrecerse voluntarios para intervenir en el grave incendio desatado en Almorox (Toledo), pero sus peticiones fueron ignoradas. «Carecemos de vehículos, no hay camiones ni disponemos de material de trabajo», aseguraba uno de los operarios en la grabación. De acuerdo con estas declaraciones, los efectivos concluyen su jornada laboral a las 22:00 horas sin haber recibido ninguna orden de movilización por parte del centro de control, algo que califican de ilógico frente a la extrema gravedad de los incendios que asolan la región.
Este conflicto de índole laboral ya está generando consecuencias directas en la estructura operativa madrileña. El hecho de que estos 61 especialistas en extinción permanezcan inactivos ha provocado que hasta 19 parques de bomberos autonómicos se queden sin su respaldo habitual, perdiéndose la dotación de dos o tres técnicos forestales que tradicionalmente dan apoyo a las unidades pesadas. El nivel de exigencia y desgaste ha llegado a tal punto que, durante las jornadas más críticas de la presente semana, los mandos de guardia tuvieron que reclamar con carácter de urgencia la incorporación de una veintena de efectivos adicionales al departamento de recursos humanos para poder hacer frente a la crisis.
Foto: Comunidad de Madrid.
