Un individuo que se hacía pasar por miembro de la Guardia Civil almacenaba un auténtico arsenal compuesto por un total de 60 armas de fuego en el interior de su vivienda, situada en el distrito madrileño de Arganzuela.
El descubrimiento de esta acumulación ilegal de armamento salió a la luz de una forma tan inesperada como llamativa, ya que fue el propio sospechoso quien puso los hechos en conocimiento de las autoridades policiales al personarse en dependencias policiales para denunciar que le habían sustraído una de las armas de su propiedad.
Durante la formalización de la denuncia, el varón aseguró de manera explícita ante los agentes que era efectivo de la Guardia Civil y argumentó que había sufrido el robo de uno de los elementos de su colección particular que custodiaba en su domicilio.
Sin embargo, las gestiones e investigaciones posteriores llevadas a cabo por los cuerpos policiales permitieron destapar la farsa, descubriendo que carecía de cualquier vínculo con la institución y destapando que en su domicilio guardaba un total de 60 armas pese a no pertenecer al cuerpo de seguridad del Estado.
