Este lunes, 22 de junio, se cumplen 50 años de uno de los momentos más importantes de la historia del movimiento vecinal, la manifestación de la calle Preciados, la primera gran movilización vecinal autorizada tras la muerte del dictador. Para conmemorarlo, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), con la ayuda del Comisionado 50 años de España en Libertad del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, organiza este día una marcha festiva, un homenaje y un concierto en la plaza del Callao de la capital.
Los actos comenzarán a las 19:00 horas con una marcha festiva de las asociaciones vecinales de Madrid desde la Puerta del Sol hasta ese lugar, a través de la calle Preciados. Una charanga abrirá un cortejo en el que aquellas visibilizarán conquistas pasadas y reivindicaciones actuales. En un gesto cargado de simbolismo, cuando la marcha llegue al final de Preciados el delegado del Gobierno, Francisco Martín, la recibirá y la dejará pasar, algo que no pudo suceder en 1976. El gobernador civil de entonces prohibió que llegase hasta la plaza de Callao.
Una vez en este lugar, dará comienzo un acto de homenaje y conmemoración que estará dirigido por la conocida periodista Macarena Berlín. Berlín dará paso a breves intervenciones de personas que fueron protagonistas aquel 22 de junio de 1976: el dirigente vecinal Pepe Molina y la abogada Paca Sauquillo, que estuvieron detrás de la organización de la marcha; el fotoperiodista César Lucas y el cineasta Tino Calabuig, que aquel día grabaron imágenes que luego se han convertido en icónicas; y Milagros Hernández y Maxi Novillo, jóvenes en aquel entonces que se vieron marcados de por vida por el suceso.
Tras ellas, tocará el turno a las autoridades. Han confirmado su participación la comisionada para la conmemoración de los 50 años de España en Libertad, Carmina Gustrán, el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, y el concejal presidente del distrito Centro del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Segura. Cerrarán las alocuciones los presidentes de la FRAVM, Jorge Nacarino, y de la Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales (CEAV), Julio Molina. Los breves discursos se alternarán con los sones de los cantautores Luis Pastor y Pedro Pastor. La jornada se cerrará con un concierto del grupo de música ska Alameda de Osoulna.
Asistirán al acto numerosos dirigentes vecinales históricos, otros protagonistas de la manifestación de 1976, ex alcaldes de la ciudad de Madrid como Juan Barranco, autoridades como los jefes superiores de la Policía Nacional y de la Policía Municipal y regidores de varios municipios de la región, y representantes de organizaciones sindicales, sociales y políticas.
¿Qué sucedió el 22 de junio de 1976?
Recordemos que el 22 de junio de 1976 más de 50.000 personas recorrieron la calle Preciados de Madrid para protestar contra el “alza del coste de la vida”, reclamar la legalización de las asociaciones vecinales y defender los “derechos ciudadanos”. Debido a la archiconocida fotografía de César Lucas del niño con el puño en alto, la marcha aparece como símbolo de la Transición, aunque pocos saben que detrás de su organización se hallaba la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos de Madrid, hoy FRAVM, junto con otros colectivos del llamado movimiento ciudadano.
Aunque la exitosa marcha finalizó con cargas policiales, algo habitual en aquella época, había sido autorizada previamente por la Dirección General de Seguridad. Era la primera vez que el Gobierno autorizaba la celebración de una gran movilización ciudadana. Antes, el 13 de marzo, había autorizado la primera manifestación tras la muerte de Franco, la de la carretera de Canillas, en Hortaleza, un acto mucho más modesto.
Llegar hasta allí no había sido fácil. Las prohibiciones y persecución de un movimiento vecinal que no paraba de crecer en los barrios y ciudades de la región fueron una constante en los años precedentes. El régimen trató de acallar por todos los medios a unas asociaciones que no solo reclamaban mejoras materiales para sus zonas sino también democracia, derechos y libertades públicas.
La manifestación de Preciados es consecuencia directa de unos hechos que tuvieron lugar unas semanas antes. El 16 de mayo de 1976, los colectivos de la Federación Vecinal, junto a clubes juveniles, las asociaciones de Amas de Casa y otros grupos, organizaron en la arboleda de la calle Sin Salida de Aranjuez, muy cerca del Tajo, una “jornada festiva de convivencia vecinal”, una suerte de día de la tortilla de San Isidro. La federación escogió la localidad sureña por el hostigamiento al que las autoridades llevaban meses sometiendo a los dirigentes de la Asociación de Vecinos de Aranjuez. Más de 2.500 personas, muchas de ellas niñas y niños, llegadas en coches y en más de 30 autobuses desde la capital y otros municipios, se dieron cita en la localidad ribereña para compartir al aire libre sus viandas, música, juegos, así como las preocupaciones y demandas de sus barrios. El ambiente fue en todo momento relajado y de fiesta. Pero tras la celebración de una asamblea vecinal en la que se leyó un comunicado que reclamaba más democracia, la amnistía, libertades públicas, la legalización de las asociaciones vecinales y mejoras materiales ante las profundas carencias de los barrios, y que suponía el cierre de la jornada, decenas de Guardias Civiles que la habían estado vigilando cargaron con dureza contra los presentes, golpeándolos con sus fusiles, dispersándolos y persiguiéndolos hasta los mismos autobuses en los que debían regresar a Madrid. Cientos de personas, jóvenes, niños, niñas, ancianos, mujeres y hombres, resultaron heridas, algunas de gravedad.
Esta brutal represión sobre una multitud pacífica, en vez de amilanar al movimiento vecinal, lo nutrió de una mayor determinación, y sus agrupaciones respondieron con la organización de la llamada Semana Ciudadana. Más de cien colectivos de todos los distritos de Madrid y de ciudades como Aranjuez, Alcalá, Leganés y Móstoles impulsaron en sus barrios exposiciones, mesas redondas, música, cine, teatro… una miríada de actos que finalizaron el 22 de junio con la gran manifestación de Preciados.
Tras Preciados, el movimiento se hace imparable. Meses después, en septiembre, más de 100.000 personas marcharon en Moratalaz por los mismos motivos y para protestar por un fraude en la venta del pan originado por la patronal del sector. El año siguiente, la federación y muchas de sus asociaciones fueron legalizadas y las Cortes aprobaron la Ley de Amnistía.
