El sindicato CSIT Unión Profesional, organización con representación mayoritaria entre el personal funcionario y laboral de la Administración de la Comunidad de Madrid, ha remitido una carta formal a la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, para solicitar la activación extraordinaria del teletrabajo durante los días en los que se concentrarán los actos oficiales por la visita del Papa León XIV a la capital.
La propuesta de la central sindical plantea que esta medida de flexibilidad se aplique de manera excepcional entre el 1 y el 10 de junio de 2026, ambos inclusive, para todos aquellos puestos cuyas funciones sean técnicamente compatibles con el desempeño a distancia.
Argumentos de movilidad y precedentes en el Ayuntamiento
Desde la organización sindical justifican la solicitud basándose en el impacto operativo que los dispositivos de seguridad, los cortes de tráfico y las modificaciones en la red de transporte público tendrán sobre la almendra central de la ciudad. Según recoge la misiva firmada por el secretario general de CSIT, el despliegue logístico para coordinar las aglomeraciones y asegurar los itinerarios religiosos alterará notablemente los trayectos diarios de la ciudadanía, afectando de forma directa a los horarios de entrada y salida de los empleados públicos adscritos a las sedes administrativas autonómicas.
Asimismo, el sindicato fundamenta la viabilidad de su petición aludiendo a los precedentes normativos fijados en la misma plaza. El documento remitido a la Real Casa de Correos señala que el Ayuntamiento de Madrid ya ha diseñado e implementado líneas de actuación similares para el personal al servicio del consistorio capitalino —una medida que también contó con el impulso de la sección local de CSIT—, por lo que instan al Ejecutivo regional a unificar criterios de gestión de personal ante las previsibles dificultades de desplazamiento en los nudos urbanos.
Gestión organizativa frente a reivindicación laboral
La plataforma sindical ha querido desmarcar esta iniciativa de los cauces de la negociación laboral convencional, encuadrándola en un plan de prevención logística y adaptación organizativa transitoria. Los promotores de la idea defienden que autorizar la modalidad no presencial durante la primera semana de junio no solo minorará los riesgos e imprevistos de los empleados, sino que contribuirá activamente a descongestionar la vía pública y garantizará la continuidad y la calidad de la atención al ciudadano en las oficinas oficiales sin que se produzcan interrupciones.
La pelota se encuentra ahora en el tejado de la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo y del propio gabinete de la presidenta Ayuso, quienes deberán evaluar el alcance técnico de la propuesta y determinar si la estructura informática de la Administración regional está preparada para asumir un traslado masivo de puestos a los hogares durante el periodo de máxima afluencia de delegaciones a la capital.

