La Comunidad de Madrid ha registrado un total de 29 fallecimientos por accidente laboral en el primer cuatrimestre de 2026. Según los datos facilitados por el Instituto Regional de la Seguridad y Salud en el Trabajo y analizados por UGT Madrid, solo durante el mes de abril 9 personas perdieron la vida en el ejercicio de su actividad profesional, lo que supone un incremento respecto a las ocho muertes registradas en el mismo mes del año anterior.
Distribución por sectores y causas de los fallecimientos
El impacto de la mortalidad laboral en abril se ha distribuido de forma desigual entre los distintos sectores productivos. El sector Servicios fue el más afectado con cinco fallecimientos (dos en jornada laboral y tres in itinere), seguido por la Construcción con tres muertes y la Industria con una.
En cuanto a las causas, el informe destaca la prevalencia de las Patologías No Traumáticas (PNT), como infartos o derrames cerebrales, que representan casi el 59% de los accidentes mortales en lo que va de año. En el mes de abril, estas patologías estuvieron presentes en todos los sectores, sumándose a otras causas como los atrapamientos en la construcción, la caída de objetos en la industria y los accidentes de tráfico.
Casi 30.000 accidentes totales desde enero
Más allá de las cifras de mortalidad, el balance de siniestralidad global en la región alcanza los 29.699 accidentes laborales entre enero y abril. De estos, 24.077 ocurrieron durante la jornada de trabajo, mientras que 5.622 se produjeron en los trayectos de ida o vuelta al puesto (in itinere).
Aunque el número de accidentes graves ha experimentado un ligero descenso en sectores como los servicios o la industria respecto al año pasado, el sector de la construcción muestra una tendencia inversa, pasando de 25 a 30 accidentes graves en el mismo periodo. Asimismo, la mortalidad en el sector industrial se ha triplicado en la comparativa interanual del cuatrimestre, pasando de uno a tres fallecidos.
Reclamaciones en materia de prevención y salud mental
Ante estos datos, las organizaciones sindicales han instado a las empresas a reforzar la formación práctica y continua en prevención de riesgos. Denuncian que la mayoría de estos siniestros podrían evitarse con un cumplimiento riguroso de la normativa vigente y han solicitado un aumento de los recursos para la Inspección de Trabajo con el fin de intensificar la vigilancia.
El sindicato también ha puesto el foco en los riesgos emergentes vinculados a la digitalización y la salud mental. Advierten que la falta de desconexión digital y la inseguridad laboral están incrementando las bajas por estrés y ansiedad, factores que guardan una relación directa con el aumento de patologías no traumáticas. En este sentido, insisten en que la inversión en prevención debe ser vista por el tejido empresarial como un beneficio social y económico, y no como un gasto.

