Ya se ha notificado la decisión irreversible del Comité Ejecutivo Nacional de Vox: la expulsión de sus filas de los ediles Javier Ortega Smith, Carla Toscano e Ignacio Ansaldo. La medida, adelantada por Libertad Digital, supone un terremoto político en el Ayuntamiento de Madrid, donde Ortega Smith dejará de ejercer como portavoz, reduciendo la presencia oficial de la formación a solo dos concejales, el límite legal mínimo permitido por el Reglamento para mantener la operatividad del grupo.
El desafío a la autoridad de Abascal
El proceso, que comenzó con un expediente de expulsión provisional, ha culminado tras las reiteradas críticas de Ortega Smith hacia la gestión de Santiago Abascal. El hasta ahora portavoz municipal ha denunciado en diversas ocasiones la existencia de un «poder omnímodo» en la dirección y una ausencia de democracia interna, exigiendo el retorno a los valores fundacionales de la organización.
Además, la expulsión está vinculada a su respaldo al manifiesto liderado por Iván Espinosa de los Monteros, en el que se solicita un congreso nacional para evaluar y debatir la estrategia política seguida por el partido en los últimos años.
Consecuencias administrativas en Cibeles
El paso de los tres ediles al estatus de concejales no adscritos conlleva una pérdida drástica de recursos. Al dejar de actuar bajo las siglas del partido, su situación económica y logística se vuelve precaria:
- Recursos económicos: Cesará la asignación presupuestaria que el Ayuntamiento otorga a los grupos en función de su representación.
- Personal y logística: Los ediles perderán el personal eventual contratado a su cargo y podrían verse obligados a abandonar sus actuales despachos de trabajo.
La Presidencia del Pleno, encabezada por Borja Fanjul, será la encargada de ejecutar esta transición. Con el asesoramiento técnico de la Secretaría General del Pleno, Fanjul deberá determinar el alcance exacto de la expulsión y las limitaciones que afrontarán los tres concejales a partir de ahora.
La previsión del Gobierno municipal
El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, ya había ordenado hace poco más de un mes preparar el terreno administrativo para este desenlace. Según explicó el regidor, el consistorio debía esperar a la notificación oficial del partido para activar los mecanismos legales necesarios, teniendo como prioridad el escenario de los concejales no adscritos para evitar cualquier parálisis institucional.
Un Grupo Mixto más concurrido
La crisis se traslada también a la Carrera de San Jerónimo. Javier Ortega Smith, que mantiene su acta de diputado, se verá desplazado previsiblemente al Grupo Mixto del Congreso. Esta incorporación se produce en un grupo ya saturado tras la ruptura de Podemos con Sumar.
Aunque se asume que el voto de Ortega Smith no variará radicalmente respecto a la línea de la derecha, formalmente Vox pierde un escaño propio. En una legislatura donde cada voto es decisivo debido a las mayorías tan ajustadas, este movimiento debilita la fuerza numérica directa del bloque de Abascal en el Parlamento nacional.

