Los embalses de la Comunidad de Madrid presentan un estado de salud excepcional, alcanzando actualmente el 73% de su capacidad total. Esta cifra sitúa las reservas un 8% por encima de la media histórica para finales de enero. Ante esta situación, y con la previsión de que la lluvia y el deshielo de la nieve reciente sigan aumentando los caudales, el Canal de Isabel II ha iniciado maniobras de desembalse controlado en varios puntos de la región.
Operación en las cuencas del Lozoya y Guadalix
El objetivo de estas maniobras, según informa la empresa pública, es mantener los denominados «niveles de resguardo». Se trata de un volumen de seguridad que las presas deben tener libre para poder recibir y regular posibles avenidas de agua bruscas, ayudando así a prevenir inundaciones río abajo.
En la cuenca del río Lozoya, el agua está fluyendo de forma encadenada entre los embalses de la parte alta. La presa de Pinilla está soltando 30 m³/segundo hacia Riosequillo; desde Riosequillo parten 27 m³/segundo hacia Puentes Viejas, y esta última desembalsa 40 m³/segundo con destino a El Villar. Gran parte de este recurso termina almacenado en El Atazar, el embalse de mayor capacidad de la región.
Por otro lado, en la cuenca del río Guadalix, la presa de Pedrezuela está liberando 12 m³/segundo directamente al cauce del río, lo que provocará un aumento visible del caudal en su confluencia con el río Jarama.
Vigilancia en el Manzanares y el Jarama
Además de estas maniobras técnicas, los servicios de emergencia y el Canal de Isabel II mantienen una vigilancia constante sobre la evolución del río Manzanares a su paso por la capital y los municipios colindantes.
Todos los movimientos de agua han sido comunicados previamente a la Confederación Hidrográfica del Tajo y a la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 para garantizar la seguridad en los cauces y avisar a las poblaciones que pudieran verse afectadas por el incremento del flujo en los ríos.
