El nenúfar gigante Victoria repite floración en el Botánico de Madrid

Los visitantes que se acerquen durante hoy lunes al Real Jardín Botánico (RJB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Madrid se encontrarán con una grata sorpresa, el florecimiento del nenúfar gigante Victoria (Hibrido Longwood), una de las plantas más emblemáticas y valoradas en los jardines botánicos de todo el mundo, por segundo año consecutivo.

La floración tuvo lugar este domingo y la flor dura solo dos días.  La primera noche la flor es blanca y tiene el estigma maduro para recibir el polen de otra flor, por lo que se dice que la flor nace femenina. Hoy lunes, en su segunda noche, la flor es rosada y con las anteras maduras que producen polen, por lo que se dice que es masculina. La flor se cerrará definitivamente, sobre las tres de la tarde; en ese momento, si ha sido fecundada, se hundirá para producir su fruto.

Además del impresionante tamaño que toman sus hojas flotantes llenas de espinas, el género Victoria guarda también otras peculiaridades como la termogénesis. Cuando las flores se abren se produce dentro de ellas un aumento de temperatura de 10 grados respecto a la temperatura ambiental. Esto hace que su aroma a piña madura se extienda muy lejos, atrayendo en su hábitat natural a una especie de escarabajo tropical de la especie Cyclocephala castanea.

En su afán por alimentarse del néctar entra en las flores al abrirse durante su primera noche. En esa noche la planta puede ser polinizada. Cuando sale el sol las flores comienzan a cerrarse atrapando dentro a muchos escarabajos, que tratando de salir se cubrirán de polen cuando a la noche siguiente la flor se abra. Los escarabajos llevarán a otras flores el polen para realizar una polinización cruzada.

Tomás Escribano, especialista en estos nenúfares tropicales que desde 2018 viene aportando desinteresadamente una selección de ejemplares de distintos países, ha mostrado su satisfacción por el rápido florecimiento. “Este año se ha mostrado menos perezosa a la hora de florecer. El año pasado nos mantuvo con la intriga de si florecía o no hasta mediado el mes de septiembre y, en cambio, este año se ha adelantado unos días a la previsión que había calculado para florecer”. Precisamente, Escribano llevará a cabo esta mañana, sobre las 11:00 horas, una auto polinización.

Cruce de dos especies

La planta de Victoria cultivada en el RJB es fruto del cruce de las dos especies existentes, concretamente Victoria cruziana con polen de Victoria amazonica. Es un nenúfar tropical gigante de enormes hojas verdes y bordes rojizos elevados llenas de espinas con grandes flores blancas nocturnas muy perfumadas.

En cuanto a la coloración, las hojas del híbrido Longwood han heredado de V. cruziana la su brillante coloración verde en el haz (superficie)  y de V. amazonica el color rojizo del envés que se aprecia en el exterior de los bordes.

El envés de la hoja es otro de los atractivos de esta planta. Presenta una fuerte red de nervios radiales armados de espinas, que la convierte en un bocado peligroso para posibles depredadores, además de proporcionarle  una gran flotabilidad a la hoja para soportar cargas de más de 70 kilos. Este año se podría asistir, durante las próximas semanas, hasta tres floraciones de Victoria en el Real Jardín Botánico.

Una colección más allá de Victoria

La vicedirectora de Jardinería y Arbolado del RJB-CSIC, María P. Martín, ha indicado que, “aquellos que hoy no puedan apreciar la floración de Victoria pueden visitar en los próximos día o semanas el resto de la colección de nenúfares tropicales que nos ha donado Tomás Escribano, porque también son atractivos e interesantes. En total, 23 ejemplares de varios países que se ubican en el estanque oval de la Terraza de los Bonsáis”.

Por ejemplo, Nymphaea caerulea, el famoso y erróneamente llamado ‘loto azul de Nilo’. Un nenúfar lleno de historia que ya fascinó a los antiguos egipcios. Fue venerado y relacionado por sus flores de hábito diurno con el dios del sol Ra. Se conservan numerosas escenas grabadas en bajo relieves y papiros de los rituales que hacían con este nenúfar. Se cree que maceraban en vino con sus flores y eso producía efectos de euforia. Contiene sustancias psicotrópicas y son empleados para perfumería por su intenso aroma.

En el centro del estanque, destaca Nymphaea gigantea ‘Albert de Lestang’, belleza australiana de grandes y altas flores blancas -hasta 20 centímetros de diámetro-.

La colección está pensada para mostrar los diferentes colores y formas de sus flores, que van desde el blanco, amarillo, naranja, rojo, azul y violeta. Y otro interés añadido es que muchos híbridos lucen hojas atigradas de diferentes colores como ‘Supermoon’, ‘Sex Pistols’, ‘Tanzanite’, ‘Foxfire’ o ‘L’Amore’ ofreciendo un follaje muy llamativo que se complementa con sus flores.

La colección, que se recomienda visitar entre las 11:00 y las 17:00 horas para ver abiertas el mayor número de flores, permanecerá dando flor todo el verano hasta finales de octubre, cuando ya comienzan a entrar en reposo perdiendo sus hojas como el resto de nenúfares rústicos. A principios de noviembre se retirarán los tubérculos tropicales, para recolectar y protegerlos durante los meses de invierno.

Foto: Gerardo Torres | Real Jardín Botánico.

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