Así será la estación de Metro de Gran Vía, que reabrirá en julio tras 3 años de obras

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La Comunidad de Madrid avanza en los trabajos de remodelación y ampliación que se están llevando a cabo en la estación de Metro de Gran Vía, y que permitirán reabrirla el próximo mes de julio tras una inversión de 10 millones de euros.

Los trabajos llevados a cabo conllevarán un cambio radical tanto en su arquitectura como en la implantación de nuevas instalaciones, convirtiéndose gracias a los últimos avances tecnológicos en la estación más moderna de toda la red de Metro de Madrid.

Contará con un eje vertical con conexión de los distintos niveles de la estación. Así, tendrá un primer nivel donde se generará un nuevo vestíbulo que conectará y ampliará el actual, pasando de 900 a 2.000 metros cuadrados. Y dispondrá con un segundo nivel intermedio de paso, donde se va a llevar a cabo una musealización con los restos arqueológicos que han aparecido en las excavaciones.

El tercer nivel será una conexión con la línea 5 y la galería de conexión con Renfe Cercanías Sol. El nuevo túnel tendrá una longitud de 85 metros y 5,5 metros de anchura, y permitirá a los viajeros de la línea 5 tener una conexión directa con la parada de Cercanías de Sol, favoreciendo así la movilidad de los 23.000 viajeros que a diario utilizarán este nuevo pasillo, que será acondicionado por ADIF.

En cuanto a la accesibilidad, además de nuevas escaleras mecánicas y cuatro nuevos ascensores, los viajeros con movilidad reducida encontrarán dispositivos como sistemas de apertura fácil en puertas, tiras antideslizantes en escaleras fijas, etiquetas braille en los pasamanos, señalización de elementos de accesibilidad, pasamanos a doble altura, interfonos de comunicación adaptados, o pavimentos de tacto visual cerámico para facilitar sus desplazamientos.

En cuanto a las nuevas instalaciones, se habilitarán 14 nuevas máquinas de venta de títulos de transporte, de nueva creación y de diseño mucho más moderno. Estos dispositivos cuentan con grandes pantallas de visualización, la posibilidad de realizar el pago de la operación sin contacto, mejoras en el diseño del interfaz, aprovechando el tamaño de la pantalla, así como también de acceder al servicio de atención al cliente a través de videollamada.

Los «tornos del futuro»

La estación de Gran Vía será la primera de la red de Metro que contará con un nuevo modelo de tornos de entrada, desarrollado y patentado por la compañía en el marco del proyecto tecnológico de Estación 4.0.

Se instalarán 17 equipos de control de validación (tornos de entrada), seis de los cuales serán para personas con movilidad reducida (PMR), distribuidos en dos vestíbulos. Los nuevos tornos tienen un diseño futurista y, para mejorar la calidad del servicio, presentan un mayor número de funcionalidades en el ámbito del control de acceso, ergonomía e información al usuario.

Estos modelos ocuparán menos espacio, tendrán una interfaz más intuitiva, y una pantalla que informará al usuario sobre la validación empleando gráficos y texto, además de Iluminación con LEDs en las puertas, en el lector sin contacto y en el suelo para informar al viajero sobre el resultado de la validación.

A través de colores que iluminan tanto la zona de validación como diversos elementos del torno, los clientes sabrán en todo momento el estado del equipo y si han validado correctamente su acceso. Además, su fácil mantenimiento y cambio de repuestos permitirá reducir el coste destinado a este fin durante todo su ciclo de vida, con el consiguiente ahorro para la compañía.

El equipamiento contempla también el software y la centralización de funcionalidades. La inversión global será de más de 2,7 millones de euros. Su desarrollo ha sido fruto de la investigación y trabajo de profesionales de Metro de Madrid, tras un exhaustivo análisis de las necesidades de los usuarios, que ha permitido llegar a un diseño definitivo, patentado a nivel europeo.

Templete de la red San Luis

La remodelación de la estación de Gran Vía incluye la réplica en superficie del antiguo templete de la Red de San Luis del arquitecto Antonio Palacios, que en su momento sirvió de hito de acceso a la antigua estación de Metro. Estará ubicado entre las calles Montera y Gran Vía,

La intención del proyecto es reproducir de la manera más fiel posible la solución original que Antonio Palacios proyectó para acoger el punto de acceso a la antigua estación y recuperar el gran valor simbólico que el Templete de la Red de San Luis tuvo durante los años en los que estuvo en funcionamiento.

Para llevar a cabo este proyecto se ha realizado una labor de investigación histórica de este elemento arquitectónico, que ha permitido analizar las diferentes fases por las que pasó el templete original, desde su construcción en 1920, pasando por la remodelación que experimentó en el año 50 para incluir dos ascensores, hasta llegar al año 70 en el que se desmantela para su traslado a Porriño, localidad de origen del arquitecto Antonio Palacios.

Se pretende replicar la esencia formal inicial proyectada por Antonio Palacios. El proyecto se centrará en reproducir formalmente el Templete, tal cual se conserva el de Porriño, a excepción de los restos de la subestructura de cubierta que se entiende es ajena al proyecto original. La reproducción incluirá los ajustes necesarios a las actuales circunstancias que permitan un óptimo comportamiento estructural.

En cuanto a la marquesina, se reproducirán las espectaculares proporciones del proyecto inicial. La gran marquesina estará construida con vidrio y acero y será completamente translúcida permitiendo la entrada de iluminación a través del hueco del ascensor.

Desarrollo de la obra y protección del entorno

La Dirección General de Infraestructuras de la Comunidad de Madrid finalizó el pasado mes de diciembre de 2020 la obra civil de la estación, con el cerramiento del pozo situado en la calle Montera y la construcción de los forjados y escaleras fijas de la estación.

A partir de enero de 2021 comenzó la tarea de reurbanización de la calle Montera y su entorno. En paralelo, Metro ha trabajado desde el pasado mes de agosto en el acondicionamiento de la estación (arquitectura interior e instalaciones).

Las actuaciones han tenido una importante complicación técnica al actuar sobre infraestructuras antiguas y un entorno complejo con protección del patrimonio cultural, como es el del centro de Madrid y el de una estación histórica. Todo ello ha condicionado el ritmo de los trabajos, donde en todo momento se ha primado la seguridad y la protección del patrimonio que ha ido apareciendo, en coordinación con la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid.

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