El PSOE denuncia que la inspección de consumo de Madrid «carece de personal suficiente para vigilar la calidad de mascarillas e hidrogel”

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Mascarillas textiles sin homologación alguna o con referencias falsas o inexactas, mascarillas quirúrgicas o FFP2 que carecen de los requisitos indispensables para acreditarse como protección eficaz y geles de dudosa composición se venden en Madrid sin que apenas nadie pueda evitarlo.

La concejala socialista Enma López ha denunciado hoy que la falta de inspectores municipales de consumo impide que se controle eficazmente la venta de estos elementos de protección contra la COVID, por lo que pide un refuerzo de las plantillas.

Según sus datos, el Ayuntamiento de Madrid cuenta con una media de 1,5 inspectores de consumo por distrito. “Estas personas ya son pocas para cubrir la enorme cantidad de incidencias de consumo que se presentan en Madrid, cuando muchos distritos tienen más población que cualquier capital de provincia”, ha subrayado, “pero además tienen bajas por enfermedad, tienen vacaciones, y eso se cubre como se puede pero no alcanza”.

La venta de material que no reúne las condiciones exigidas por la normativa puede provocar una “falsa sensación de seguridad” en quienes usan mascarillas no homologadas o geles de baja concentración de alcohol, y con ello “crear un mayor riesgo de contagio”. A su juicio, además, de nada servirá que la legislación obligue a llevar mascarillas de determinadas características si nadie comprueba que lo que se vende cumple esos requisitos”.

“Con el personal disponible, es imposible hacer una campaña específica sobre estos productos”, ha denunciado López, “tenemos el problema de una plantilla justísima y un aumento de las reclamaciones que tienen que gestionar, por ejemplo, las numerosas denuncias relacionadas con vuelos y eventos o servicios suspendidos a raíz del estado de alarma, entre otros”.

En resumen, López insiste en remarcar que “la inspección municipal de consumo, dependiente del Área de Gobierno de Economía, Innovación y Empleo, precisa un refuerzo en personal, formación y medios para hacer una correcta inspección de mascarillas y geles hidroalcohólicos”.

Estos elementos escaseaban al inicio de la pandemia, lo que hizo que algunas empresas y voluntarios dedicasen sus recursos a producirlos, hasta que se normalizó el suministro de material homologado. Ahora se mantienen a la venta un buen número de mascarillas cuya eficacia es más que dudosa, con etiquetado irregular y sin una referencia clara a la norma de homologación que aplican.

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