El delegado de Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha visitado hoy el Área Forestal de Tres Cantos, situada en Fuencarral-El Pardo, para conocer los métodos fitosanitarios que está empleando el Ayuntamiento de Madrid en este banco de pruebas para reducir la presencia de la oruga procesionaria en jardines y parques de la ciudad.

Test de claidad del sueño

Este año, como ha informado el responsable del Área, la campaña de control de la procesionaria se ha adelantado a enero, lo que “nos ha permitido eliminar más de 60.000 nidos”. Carabante, que ha avanzado que este año se esperan retirar más de 100.000 bolsones, ha destacado que “esta especie supone un riesgo para las personas, especialmente para los niños que pueden manipularlas, y también para los animales, aparte del perjuicio que ocasionan al árbol”.

Con la llegada de la primavera y ante la falta de inviernos fríos, las orugas adelantan su bajada de los árboles para enterrarse y hacer un agujero donde tejer el capullo. La Dirección General de Agua y Zonas Verdes, dependiente del Área de Medio Ambiente y Movilidad, lleva a cabo de forma habitual diferentes trabajos para eliminar este lepidóptero.

Durante los últimos quince días, los servicios de arbolado del Área están retirando bolsones en zonas de titularidad municipal (no privadas). Se actúa en espacios con pinos y cedros, con especial incidencia en zonas infantiles y estanciales y entornos de centros escolares. Los distritos en los que se han eliminado más bolsones en lo que va de campaña han sido Moratalaz, Hortaleza, Latina y Villa de Vallecas.

Además de la retirada de nidos, el Ayuntamiento combate la oruga procesionaria con otros tres métodos. Por un lado, se emplean las trampas de feromonas para atrapar a las mariposas machos y acabar con el ciclo de reproducción. En verano es el momento en que se utiliza este sistema para su erradicación.

Además, se está analizando cómo funciona el experimento de colocación de ‘anillos’ trampa, empleado en el Área Forestal de Tres Cantos sobre los árboles, para evitar que las orugas desciendan al suelo y se entierren, impidiendo que se conviertan en mariposas y pongan huevos.

Nuevos tratamientos, la endoterapia

La procesionaria ha estado siempre en Madrid y afecta a zonas con pinos y cedros no solo en zona urbana, sino en toda la Comunidad y en otras partes del país. Por normativa está prohibido fumigar en entornos urbanos para proteger la salud de los ciudadanos y evitar los efectos negativos para el medioambiente que pueden tener a veces estos recursos.

Hasta el pasado mes de febrero de 2019, la legislación nacional (Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura) no autorizaba la utilización de productos fitosanitarios para controlar la presencia de esta especie, si bien la normativa vigente permite emplear el método de la endoterapia, que implica inyectar en el tronco de algunos árboles la sustancia para que llegue a las hojas de las que se alimentan las larvas y mueran. De esta forma se eliminan los riesgos para el entorno y la salud.

Recomendaciones

El Ayuntamiento de Madrid recuerda que hay que evitar la manipulación de las orugas e, incluso, acercarse a ellas, especialmente en el caso de menores y animales de compañía, ya que son urticantes y pueden producir intoxicaciones.

Se recomienda que si un ciudadano ve orugas procesionarias, se ponga en contacto con el 010 para que el Ayuntamiento de Madrid actúe sobre la zona, en el caso de que sea de titularidad municipal. Si el parque es privado, puede contactar con sus gestores para que actúen.