El Colegio de Médicos reclama intensificar las limitaciones al tráfico para evitar 5.000 muertes al año por contaminación en Madrid

  • Destaca que distintas instituciones nacionales e internacionales cuantifican entre 10.000 y 30.000 las muertes anuales ocasionadas en nuestro país por esta causa. En la ciudad de Madrid, se podría hablar de alrededor de 5.000.
  • Recuerda que causa disminución de la capacidad pulmonar, bronquiolitis en niños y mayor morbimortalidad en pacientes con asma y EPOC. También está implicada en patologías cardiovasculares, ictus, desarrollo de cáncer, enfermedad de Parkinson, demencias y en el bajo peso de los recién nacidos.

El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) ha solicitado la intensificación «sin demora» de medidas que limiten el tráfico de vehículos para reducir los efectos negativos de la contaminación ambiental en la salud, «especialmente en el centro y en los días de mayor contaminación, la promoción de áreas urbanas con bajas emisiones y la adopción de estrategias globales que fomenten los desplazamientos a pie, el uso del transporte público y de vehículos no contaminantes».

«Dentro del colectivo médico se nos ha consultado también sobre nuestra opinión técnica y posicionamiento en este sentido», inciden. Por ello, el Consejo Científico y la Junta Directiva del ICOMEM, «tras analizar las evidencias científicas disponibles y la bibliografía más relevante», ha querido manifestar lo siguiente:

La contaminación ambiental, en la que se involucran sustancias como las PM10, dióxido de nitrógeno y el ozono, genera importantes consecuencias negativas para la salud de la población. Entre otras, a nivel respiratorio, causa disminución de la capacidad pulmonar, bronquiolitis en niños y mayor morbimortalidad en pacientes con asma y EPOC. También está implicada en patologías cardiovasculares, ictus, desarrollo de cáncer, enfermedad de Parkinson, demencias y en el bajo peso de los recién nacidos.

Los grandes núcleos urbanos, con millones de habitantes, constituyen las poblaciones más vulnerables a todas estas patologías. Los efectos sobre la salud de los contaminantes ambientales dependen no solo de la dosis, duración y tipo de exposición, sino también de las características individuales y de los hábitos de las personas expuestas. Los ancianos, niños, mujeres embarazadas y enfermos con patologías cardiopulmonares están sometidos a mayores riesgos.

Los estudios publicados reflejan que la disminución de la contaminación mejora la salud respiratoria y cardiovascular de la población. Distintas instituciones nacionales (Escuela Nacional de Sanidad) e internacionales (OMS, Agencia Europea de Medio Ambiente) cuantifican entre 10.000 y 30.000 las muertes anuales ocasionadas en nuestro país por la contaminación ambiental. En la ciudad de Madrid, podríamos hablar de alrededor de 5.000 muertes anuales por esa causa.

La Estrategia de Calidad del Aire y Cambio Climático de la Comunidad de Madrid para el período 2013-2020 incluye en el epígrafe que habla sobre las alternativas al tráfico privado motorizado la adopción de medidas como la ampliación de la red de aparcamientos disuasorios, de las zonas de bajas emisiones y áreas de prioridad residencial, y actuaciones para favorecer el uso de la bicicleta, la moto y el desplazamiento a pie.

Por todo lo anteriormente expuesto, y teniendo en cuenta «las importantes repercusiones para la salud de nuestros ciudadanos que acarrea la contaminación de nuestras ciudades», desde el colegio de Médicos de Madrid reclaman a los responsables políticos de la ciudad de Madrid y de todos los municipios de la Comunidad la implantación y la intensificación «sin demora» de medidas tendentes a limitar el tráfico de vehículos (especialmente en el centro y en los días de mayor contaminación), la promoción de áreas urbanas con bajas emisiones y la adopción de estrategias globales que fomenten los desplazamientos a pie, el uso del transporte público y de vehículos no contaminantes.

«Las potenciales y graves consecuencias para la salud de la contaminación ambiental requieren una concienciación efectiva de toda la población sobre este problema  y un compromiso ineludible de los poderes públicos para su control», concluyen desde el ICOMEM.

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