Sobrinos-nietos del Holocausto

por Juan P. Rodríguez

Mañana es el Día Internacional en Memoria del Holocausto, y es un día para recordar a los miles de españoles y españolas que fueron deportados a los campos de concentración del Reich Nazi, muchos de los cuales fueron asesinados de las más múltiples formas. Momento de agradecer a la Amical de Mauthausen en España su gran y constante labor para que conozcamos lo que también es una página de nuestra historia y de la historia de la intolerancia. Un momento en el cual, de aquellos españoles republicanos que estaban exiliados en Francia y que fueron deportados a los campos, se está teniendo más conocimiento, gracias a los nietos o sobrinos-nietos, y a la propia trayectoria de la Amical.

Muchos hemos descubierto que nuestros tíos de Francia, en mi caso Isidro Sánchez el Madroñero, fueron prisioneros que luego quedaron en el exilio. Otros han descubierto que sus familiares no pudieron salir de los campos de concentración y pensaban que habían sido abandonados o que se fueron a trabajar a otro país y les perdieron la pista.

Llamo, apelo, a esa generación a que nos documentemos, a que reivindiquemos nuestro pasado familiar, y por supuesto, el de todas las víctimas del nazismo. Como me suele decir Concha Díaz Berzosa, delegada en Madrid de la Amical, cuando alguien quiere saber y conocer, lo termina logrando, moviendo Roma con Santiago si es necesario. Quizá ya no podamos hacer llegar a nuestros tíos o tías de Francia un mensaje, ya que se apaga la llama de la vida en los últimos deportados españoles, pero sí podemos intentar localizar a sus descendientes, tíos o tías segundos, y primos o primas que son de la edad de nosotros los sobrinos-nietos. Casos como el mío, en el cual en unas semanas podré conocer a las hijas de Isidro, un encuentro que no esperaban a estas alturas; ya no seguirán el rumbo de sus vidas hasta el final de sus días sin haber conocido a algún familiar de su padre.

Muchos casos hay parecidos, pero además la labor no solo debe ser personal o familiar, sino que una vez que ese objetivo se cumple, somos muchas las personas que nos incorporamos a la Amical, para ayudar en la gran labor educativa que realizan, en la recuperación de los deportados y deportadas y, sobre todo, para ayudar a aquellos que perdieron la vida en los campos del Reich Nazi y que no tienen quien les recuerde bien porque no tenían familia o porque su familia no conoció su destino. Momento además de combatir a los negacionistas del holocausto, del cual tenemos más conocimiento que nunca en España. Y sobre todo momento de combatir a quien dice que quienes terminaron sus días en los campos de concentración o en el exilio, como mi tío abuelo en Francia, fueron malos patriotas o malas personas. Se lo cuenta quien tenía un tío-abuelo de Francia, el sobrino-nieto de aquella persona que falleció en el exilio y se llamaba Isidro Sánchez Sánchez “el zapatero”, el que fue capturado mientras intentaba salvar la vida a aviadores aliados derribados por los Nazis, el 73986 de Dachau. El que tenía la casa llena de diplomas y reconocimientos de varios países, y de lo cual en cambio no sabíamos su familia de España y su propio pueblo que había sido uno de aquellos miles de españoles y españolas prisioneros de los Nazis. Merece la pena hablar de Isidro, y de todos y cada uno de aquellos deportados y deportadas. Un legado que hay que defender con uñas y dientes hasta lograr el reconocimiento de todos aquellos hombres y mujeres.

Juan P. Rodríguez, miembro del Comité Regional del PSOE de Madrid.

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