Seis fotógrafos con discapacidad visual grave exponen sus obras en el Museo Tiflológico de Madrid

El arte de la fotografía y la discapacidad visual no están reñidos. Así lo demuestra la nueva exposición del Museo Tiflológico de la ONCE, centro que inicia los actos de su 25 aniversario, y que reúne a seis fotógrafos con discapacidad visual grave que, puestos tras las cámaras, muestran su visión de la realidad en sus obras.




Ana Ruiz, directora de Educación, Empleo y Promoción Cultural de la ONCE, Gemma León, consejera general de la ONCE, y cinco de los artistas han presentado esta exposición, formada por 12 fotografías, que se puede visitar hasta el 18 de marzo, en el Museo Tiflológico de la ONCE (calle de La Coruña, 18. Madrid), en horario de martes a viernes de 10 a 14 horas y de 17 a 20 horas; sábados de 10 a 14 horas; domingos, lunes y festivos: cerrado.

Ana Ruiz ha recordado que el Museo Tiflológico “es un ejemplo en accesibilidad que ha mostrado a otros museos que las personas ciegas también pueden acceder al arte”. Por su parte, Gemma León ha destacado que la ONCE “trabaja, entre otras muchas cosas,  para el desarrollo personal de sus afiliados, potenciando el arte y la cultura”. Durante la presentación, cinco de los fotógrafos (dos en la exposición y los otros tres mediante audio y vídeo conferencia) han comentado, brevemente, su obra y las razones por las que se dedican a la fotografía.




Las obras expuestas cuentan con los títulos en Braille, y están provistas de códigos QR, con información accesible a personas con ceguera o discapacidad visual a través de teléfonos móviles. Además, cuentan con beepcons, balizas inteligentes de guiado diseñadas para facilitar a las personas con discapacidad visual la identificación y localización de objetos cercanos, mediante una aplicación móvil. Esta herramienta, desarrollada por ILUNION Tecnología y Accesibilidad, hace llegar a la persona con discapacidad visual información sobre un punto concreto del edificio o sobre las obras expuestas, pudiéndolas localizar fácilmente a través de un sonido.

Esta exposición reúne a fotógrafos con discapacidad visual de Cataluña, Argentina, Madrid, La Rioja y Euskadi.




Carme Ollé i Coderch (Barcelona) es afiliada a la ONCE desde el año 2000, incorporándose al mundo del arte en 2002 como fotógrafa amateur, habiendo realizado más de 200 exposiciones. Es asidua participante de concursos fotográficos internacionales habiendo obtenido más de 30 distinciones. Su discapacidad visual le fue obligando a dejar las técnicas fotográficas tradicionales pero, gracias a los avances de las nuevas herramientas informáticas, ha podido recuperar aquello que tantas ganas tenía de hacer: fotografía. En esta exposición, muestra la obra ‘Kerapacupai Vená’ (2011) una fotografía digital en papel fotográfico brillo; y ‘Nature Witness’ (2014), una fotografía digital sobre dibomd compositte.

Al argentino Marcelo Bilevich su baja visión le limitó su trabajo en la fotografía analógica. En el año 2007, con la cámara digital todo cambió, ya que pudo controlar todo el proceso fotográfico. La afición de Bilevich por los deportes acuáticos le lleva a la fotografía bajo el agua. Los resultados con las cámaras digitales le impulsaron a seguir investigando por su cuenta, teniendo una formación totalmente autodidacta. En esta exposición presenta ‘Carrusel en la noche’ (2007) y ‘Viaje por el tiempo’ (2007).




A José Julio Flores (Madrid) su discapacidad visual no le ha impedido exponer y participar con su obra en distintos proyectos. Sus fotografías han sido expuestas en la Galería Dalí (Toledo), o en la Sala de exposiciones del Centro de promoción de la artesanía (Talavera de la Reina). Ha colaborado en diversos proyectos como campañas en defensa del medio ambiente y en varios cortometrajes uno de los cuales ‘La burla del jardinero’ ha ganado el premio al mejor corto del festival de Castilla-La Mancha. Muestra en esta exposición ‘Tigresas’, fotografía figurativa de 2009, y ‘1001 noches’ (2004-2013), fotografía digital, con montaje y edición de tres fotografías en una.

Gregorio Martínez (La Rioja) es un autodidacta de la fotografía. Una vez superadas las dificultades visuales continuó realizando fotografía, para demostrar a otros afilados a la ONCE que cuentan con esta discapacidad, las múltiples visiones accesibles de ciudades monumentales y paisajes  en plena naturaleza. Expone ‘Mi amigo Alfredo Caliz’ (2014) y ‘Circo y grado de Soaso’ (1998).




Juan Torre (Vizcaya). En los inicios de su actividad profesional fue reportero gráfico y publicó en diversos medios de prensa. Comenzó su experiencia profesional como redactor gráfico en publicaciones como ‘La Gaceta del Norte’, ‘Tribuna Vasca’, o ‘Diario 16’. En 1991 se afilió a la ONCE. Sus fotografías son en relieve, para que puedan ser tocadas por personas ciegas. A esta exposición trae ‘Rocío en la piel’, una fotografía analógica positivada cibachrome; y ‘Fito, dibujando en el aire’ (2010), fotografía digital, en relieve, que muestra al popular cantante.

Chon Mayoral (Madrid) ha elaborado su trabajo en el pequeño taller-laboratorio que ha montado en su casa. Es afiliada a la ONCE desde 1989. Su incursión en la fotografía comienza en 2012, a raíz de un curso sobre cómo abordar la fotografía desde el punto de vista de la discapacidad visual. Comienza a explorar nuevas posibilidades y descubre un universo diferente. Además, como actriz que es, para cada una de sus fotografías monta pequeñas escenografías que componen su mundo pictórico y colorista. En esta muestra expone ‘Autorretrato doble’ y ‘Visión en túnel’.




El Museo Tiflológico de la ONCE

El Museo Tiflológico (http://museo.once.es) es un espacio accesible a todos los públicos, donde se emplean, como canales de entrada de la información, el tacto y el oído, junto al tradicional de la vista. En sus salas se muestran cuatro colecciones: la de maquetas de monumentos arquitectónicos, la de obras de artistas con discapacidad visual grave, la de material tiflológico y la de libros en braille y otros sistemas de escritura anteriores a la creación de la ONCE.

Se inauguró el 14 de diciembre de 1992 y es un espacio concebido para que sus visitantes puedan ver y tocar las piezas expuestas, aunque lo que realmente lo hace original y único es el hecho de ser un museo que nace por decisión de sus usuarios y diseñado por estos a la medida de sus necesidades.




En él se exhibe el patrimonio cultural de la ONCE y se desarrollan los programas de exposiciones temporales de obras de artistas ciegos y de extensión museística a través de la exposición itinerante de sus fondos. El objetivo es promocionar y satisfacer las necesidades culturales de las personas con discapacidad visual grave, así como servir de escaparate a los esfuerzos de integración y normalización perseguidos por la ONCE.

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