La FRAVM propone la participación de las entidades ciudadanas y de los usuarios en los centros culturales de Madrid





“Centros culturales de barrio más democráticos, participativos y apegados a las necesidades del vecindario”. Esta es la base de la propuesta de reglamento de este tipo de equipamientos que la Comisión de Cultura de la FRAVM trasladó el pasado mes de julio a la delegada de Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Madrid, Celia Mayer, y que desde la entidad han querido hacer pública.

Según la FRAVM, “la concejala mostró una total predisposición a estudiar el documento que adjuntamos y esta mañana, en la Comisión de Cultura del Ayuntamiento, la Directora General de Programas y Actividades Culturales, Getsemaní San Marcos, lo ha valorado de manera muy positiva, destacando, por su carácter innovador, elementos como la figura del Consejo de Gestión”.

A preguntas del representante de la FRAVM, “San Marcos ha adelantado que en los próximos meses el Ayuntamiento tiene previsto organizar unas jornadas para pensar públicamente los centros culturales en las que recogerá tanto el parecer de la Federación como el de otros agentes que también han presentado modelos de reglamento”. El área de Cultura de la FRAVM, por su parte, ha recibido con satisfacción esta respuesta, “e invita al Ayuntamiento a no demorarse en exceso con objeto de tener aprobado, cuanto antes, el nuevo modelo de gestión de los centros culturales barriales y distritales”.

La propuesta de la FRAVM “persigue democratizar estos centros, a través de la participación de la ciudadanía en su gestión y programación, acercándolos a las necesidades e intereses reales del vecindario”. Así, junto a las figuras de Gestor cultural-Director y de Gerente Administrativo, designadas por la corporación municipal, la Federación establece en su documento otras dos: el Consejo de Gestión y la Asamblea del Centro.

El consejo, formado por diez representantes de “asociaciones vecinales y entidades culturales y sociales de ámbito local que puedan demostrar su arraigo, su actividad socio-cultural y su estabilidad en el tiempo”, al que podrá sumarse un representante de los trabajadores y otro de la Asamblea del Centro, tendrá la capacidad de “proponer o avalar” la designación del director, “sugerir y sancionar las líneas de programación y el programa de actividades anual que presente la dirección artística” y “aprobar y/o sancionar el presupuesto anual del centro”. Además, podrá promover la revocación del director si se da una “incapacidad manifiesta para gestionar el programa del centro”.

El Consejo de Gestión será “el organismo idóneo para canalizar las demandas y sugerencias de los vecinos y usuarios. Sus componentes no cobrarán retribución alguna por su labor”. Tanto el consejo como “los ciudadanos y ciudadanas que lo deseen podrán conocer con detalle los presupuestos específicos dedicados a la cultura para el centro y los generales”.

La Asamblea de Centro, por su parte, estará constituida por los participantes de los talleres, compañías residentes, usuarios de las actividades, grupos de teatro, coros y otros. Tendrá como función “proponer, sugerir, valorar y evaluar el funcionamiento del centro”.

Más allá de los órganos de gestión y representación, según el reglamento que propone la FRAVM, “la confección de la programación estará regida por la calidad artística y la demanda social, siguiendo criterios de igualdad de oportunidades a las diferentes compañías profesionales de teatro, danza, música, circo…, primando, si fuera necesario, las actuaciones de grupos residentes en la Comunidad de Madrid. Los centros favorecerán la organización y estabilidad de los grupos de ciudadanas y ciudadanas asiduos a cada una de las actividades que se programen, llegando a participar en su diseño y seguimiento. Impulsarán las compañías residentes de bandas musicales, teatro, circo, danza, teatro multidisciplinar y los clubes de lectura, usuarios de teatro, de cine, de danza, de circo, de música clásica y moderna, de historia, de medio ambiente y otros. Dadas las limitaciones de espacio, se priorizarán los grupos y actividades del ámbito territorial del Centro Cultural y de aquellos que tengan una experiencia superior a los dos años”, sostiene la propuesta de reglamento.

Además, para garantizar el mejor uso y la óptima operatividad de los centros, “estos adecuarán sus horarios a las necesidades de la ciudadanía”. La cesión de espacios como aulas o salones de actos a las entidades sociales y vecinales del barrio y/o distrito tendrá “carácter gratuito y de contraprestación social”. Por último, siempre según el modelo propuesto por la federación ciudadana, “los centros podrán recabar el mecenazgo y la colaboración del comercio, empresas de la zona y particulares para financiar programas, actividades, exposiciones y en favor de residentes, siempre con el acuerdo del Consejo de Gestión”.

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