El espectro del autismo (TEA) y la emancipación

por IGNACIO PANTOJA




Hoy vamos a hablar de la emancipación, un tema grueso y muy comprometido para las personas trastornos del espectro del autismo (TEA), y no hablo únicamente de irse a vivir fuera de casa de los padres sino de tener cierta independencia de los mismos.

Hay que reconocer que la mayoría de las personas con TEA somos muy dependientes de nuestros padres y nuestras madres, y no solo en lo económico, sino en lo psicológico.

Las personas con TEA, como es mi caso, tenemos miedo de muchas cosas; este miedo viene producido por el bullying y discriminación que hemos sufrido en nuestra infancia y adolescencia, cosa que también se manifiesta en trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y ansiedad como he comentado en otros artículos.

Es este miedo, o incluso pánico, el que hace que no podamos ser totalmente independientes, sumado a la torpeza social nos da la discapacidad que tenemos.

Es muy difícil para una persona con TEA independizarse totalmente, por ello varias familias en la comunidad de Madrid han creado la Fundación Ángel Rivière para aquellos adultos que en un futuro no puedan ser ayudados por sus padres, bien porque sean muy mayores ya, o bien porque hayan fallecido, la fundación seguirá respaldando y ayudando a estos adultos o ancianos con TEA.

Creo que para ser independiente, una persona con TEA debe de hacer ciertas cosas solo, por ejemplo: hacer sus rutinas solo, como ir al trabajo o a los estudios sin necesidad de que le lleven, ocuparse de su ropa y de su cuarto, aprender a cocinar y a hacer la compra, ser consciente de tomar su medicación (si es el caso) de manera autónoma y sobre todo (lo más difícil), aprender a resolver conflictos con otras personas.

El último paso sería la vida fuera del entorno familiar, separados en otra casa, pero es cierto que muchos no podrán llevar una vida totalmente autónoma, quizá la mayoría de nosotros.

Yo tengo miedo a perder el apoyo de mis padres, sé que es el único apoyo gratis en la vida de una persona, por ello la familia es tan importante para una persona con discapacidad.

Frente a eso hay que hacer un colectivo de asociaciones y fundaciones para ayudarnos en lo que más corremos peligro, y es frente a esos neurotípicos que no entienden ni quieren entender el TEA, y pueden hacernos daño de muchas maneras.

Creo que se deberían hacer leyes para proteger a las personas con TEA y otras discapacidades psíquicas e intelectuales a fin de que algún día en el futuro pudieran ser totalmente independientes.

Las personas con TEA tenemos muchas dificultades, ansiedades y miedos y siempre hace falta que nos apoyen, y necesitamos de “traductores” que nos hagan entender las situaciones de un mundo hostil y neurotípico.

Creo que la independencia y autodeterminación se debe empezar a trabajar ya en la adolescencia, y reforzarla en mayor grado sobre los 18/20 años, en la que la persona con TEA empiece a tener propias obligaciones y responsabilidades consigo mismo, tener una mascota puede ayudar.

Esas responsabilidades deben de ser graduales e ir perdiendo el miedo poco a poco, sin correr grandes riesgos de exponer a estos chicos a personas neurotípicas intolerantes.

A mí, por ejemplo, me gustaría ser totalmente independiente de mis padres, pero sé que hay cosas que no puedo hacer solo, sé que tengo miedo a personas neurotípicas que me resultan hostiles y no comprendo, por ello quiero estar seguro de mí mismo y eso incluye estar psicológicamente y físicamente bien, “mens sana in corpore sano”, y esto es llevando una vida saludable, yendo al psicólogo, al médico y haciendo deporte.

Todos somos dueños de nosotros mismos y nadie debe decirnos lo que debemos de hacer, pues somos libres por el hecho de ser personas, pero eso no quiere decir que no precisemos de ayudas, que han de ser eso, ayudas, no meterse en nuestras vidas y que podamos prescindir de ellas en el caso de que no las queramos.

La emancipación es un tema largo y complejo y creo que realizare más escritos sobre este tema más adelante ya que da para mucho. Pero de momento esta reflexión: queremos ser independientes, pero necesitamos ayuda para serlo, hay que conseguir que esas ayudas en un futuro puedan hacer a una persona con TEA libre y segura.

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