Aplaudamos el buen cine

por YAGO CAMPOS





Una nueva edición de la fiesta del cine llega a su fin y como viene siendo habitual, los principales medios de comunicación se hacen eco de las cifras económicas y de asistencia. Sin embargo, no es de ellas de las que me gustaría hablar en este momento.

Me gusta el cine y, siempre que puedo y tengo tiempo, no pierdo la oportunidad de ver alguna película. En esta última edición me acerqué a ver “El Libro de la Selva”, en parte porque por mis horarios la cartelera no me ofrecía nada más llamativo, en parte porque, y tengo que reconocerlo, el niño que hay en mi afloró y quería ver este remake del clásico de Disney con el que tanto disfruté cuando era pequeño.

La película me trajo algunos recuerdos de infancia. Sin embargo, sobre el que quiero escribir me vino al acabar la cinta. Hace años, si ésta había sido medianamente buena, al aparecer los créditos, la gente tenía la costumbre de aplaudir. Ahora, por norma general y salvo honrosas excepciones, todos/as nos levantamos automáticamente y vamos directos hacia la salida más próxima.

Me resultó paradójico que nuestra sociedad, inmersa en plena vorágine de dar me gustas indiscriminados en Facebook, likes en Instagram o retweets en Twitter y mostrar abiertamente sus emociones delante de un ordenador, haya perdido la costumbre de hacer este reconocimiento al terminar una proyección de calidad.

Parece que, cuanto más nos acostumbramos a clicar sobre un botón para manifestar nuestra alegría o enviar un emoji para transmitir tristeza ante cientos de seguidores, más nos cuesta ser espontáneos y expresar lo que sentimos en la vida analógica.

Aplaudo todas las oportunidades que nos abren las nuevas tecnologías pero definitivamente le doy like a escuchar aplausos al acabar una buena película en el cine.

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