La Delegación del Gobierno en Madrid ha coordinado un dispositivo de seguridad específico para el partido de liga regular de la NFL que disputarán los Atlanta Falcons y los Cincinnati Bengals el domingo, 8 de noviembre, a partir de las 15:30 horas, en el estadio Santiago Bernabéu.
En el encuentro se aplicará la misma política de seguridad que en cualquier partido de esta competición, aunque se juegue fuera de los Estados Unidos, lo que implica restricciones y controles diferentes a las de un partido de fútbol habitual que conllevan mayor presencia de vigilantes de seguridad y auxiliares, de ahí la dimensión del dispositivo, que roza los 2.500 integrantes.
Por ejemplo, se seguirá la política estricta de bolsas de la NFL (NFL Bag Policy), que sólo permite acceder al estadio con bolsas de plástico, vinilo o PVC transparentes o bolsos de mano pequeños. Cualquier mochila, riñonera, bolso de ordenador, funda de cámara o equipaje que supere los 30 x 15 x 30 cm o no sea transparente quedará retenido en los controles.
Los controles de seguridad e inspección de bolsas transparentes ralentizan el acceso, por lo que se recomienda a los aficionados acudir con antelación suficiente (las puertas abrirán aproximadamente dos horas antes del inicio del partido).
El operativo de seguridad, que se encargará de vigilar las zonas aledañas al estadio, estará formado por agentes de la Policía Nacional; de la Guardia Civil; de la Policía Municipal de Madrid; componentes de SAMUR-Protección Civil; del Cuerpo de Bomberos; de la Cruz Roja, agentes de movilidad, y vigilantes y auxiliares de seguridad.
Atlético de Madrid-FC Barcelona
La Delegación del Gobierno en Madrid desplegará un dispositivo de seguridad compuesto por más de un millar de efectivos con motivo del partido de la LaLiga que enfrentará este domingo al Atlético de Madrid y al FC Barcelona en el Riyadh Air Metropolitano, a partir de las 21.00 horas.
El partido ha sido declarado de Alto Riesgo por la Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, lo que obliga a los clubes a adoptar medidas de seguridad adicionales en el sistema de venta de entradas, separación de las aficiones dentro de los recintos deportivos y el control de accesos al estadio.
Además, las fuerzas de seguridad refuerzan sus despliegues preventivos, especialmente en los referido a la vigilancia de las hinchadas, siempre en coordinación con todos los operadores implicados en la celebración del evento deportivo y la protección de los asistentes.
El operativo, que se encargará de vigilar las zonas aledañas al estadio para prevenir incidentes, estará formado por agentes de la Policía Nacional —procedentes de la Unidad de Intervención Policial, la Brigada Provincial de Información, la Unidad Especial de Caballería, Guías Caninos, Subsuelo, Drones y Brigada Móvil—; de la Guardia Civil de Tráfico; de la Policía Municipal de Madrid; componentes de SAMUR-Protección Civil; del Cuerpo de Bomberos; de la Cruz Roja, y vigilantes y auxiliares de seguridad del propio club de fútbol. En el servicio de Metro también se reforzará la presencia de vigilantes.
El estadio presentará un aforo completo de 69.000 espectadores. Para agilizar el trabajo de los agentes, se recomienda a todos los asistentes al estadio que acudan con antelación para pasar los controles de seguridad establecidos.
