La Asociación Vecinal Pasillo Verde Imperial y la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) registrarán este jueves, 5 de noviembre, una solicitud formal para que el denominado “Parque de Mendigos de los Mataderos” sea declarado oficialmente Lugar de Memoria Democrática. La petición se ampara en la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, y será presentada en la Oficina de Atención a la Ciudadanía de la Casa del Reloj (Arganzuela) a las 9:30 horas.
El espacio, que operó entre marzo de 1941 y, al menos, 1948, constituyó el centro de reclusión más importante del régimen franquista destinado a reprimir la mendicidad en la inmediata posguerra. Según detalla el expediente titulado Parque de Mendigos del Matadero: una memoria recuperada, las instalaciones dedicadas originalmente a caballos, mulos y asnos en el antiguo Matadero y Mercado de Ganados de Madrid fueron adaptadas en tan solo veinte días para recluir a miles de personas, procedentes en su mayoría de familias derrotadas en la contienda civil, llegando a albergar entre 1.500 y 1.700 personas en sus primeros años.
Un pasado oculto e investigaciones antropológicas
La iniciativa impulsada por las entidades vecinales surge tras la conmoción generada por la publicación, en febrero de 2025, de una investigación llevada a cabo por Dorina Martínez Aranda, antropóloga de la Universidad de Salamanca, bajo el título El pasado incómodo de Matadero Madrid: espacio de represión de la mendicidad en la posguerra.
Para evidenciar la gravedad de lo acontecido, los impulsores recuerdan el Informe sobre la moralidad pública en España. Memoria correspondiente al año 1942, elaborado por el Patronato de Protección a la Mujer, el cual señalaba que el problema del parque ofrecía caracteres de una «gravedad extraordinaria» y que las escenas desarrolladas en el recinto de los mataderos difícilmente podían describirse, hasta el punto de que «muchas de las cosas allí ocurridas se resisten definitivamente a ser registradas por la pluma».
A través de los testimonios de supervivientes, como el de Juan Gálvez —quien estuvo internado en el recinto y plasmó sus vivencias en la obra Madrid, campo de exterminio—, el documento refleja las dramáticas condiciones de vida diarias de los internos. Asimismo, la solicitud busca visibilizar el papel ejercido por instituciones del régimen como Auxilio Social y el Patronato de Protección a la Mujer, cuya finalidad trascendió la propaganda asistencial para centrarse en la reeducación, el adoctrinamiento y el sometimiento de la población.
Reclamación de reparación y acto de presentación
Bajo la premisa de que «la cultura no puede construirse sobre el olvido selectivo, ni la belleza de hoy puede camuflar el horror del ayer», la AV Pasillo Verde-Imperial y la FRAVM exigen que se rompa el silencio oficial, se señalice adecuadamente el espacio y se otorgue un reconocimiento de verdad, justicia y reparación tanto a las 838 víctimas mortales documentadas oficialmente como a los miles de anónimos represaliados y a las víctimas sin rastro.
A la convocatoria del registro institucional asistirán, además de los representantes vecinales, la investigadora Dorina Martínez Aranda y los hijos de Juan Gálvez Espinosa (Susana, Santiago, María y Juan Gálvez González), con el fin de acompañar la entrega del expediente dirigido a la Dirección General de Atención a las Víctimas y Promoción de la Memoria Democrática.
