El Real Jardín Botánico-CSIC ya ha instalado a la entrada del invernadero Santiago Castroviejo su tradicional exposición «Calabazas», una muestra con la que tradicionalmente el RJB da la bienvenida al otoño con esta propuesta de carácter divulgativo y educativo que llena de color el Jardín.
Organizada por la Unidad de Jardín y Arbolado y coordinada por la técnica en jardinería Ana Vila, responsable del huerto la exposición reúne unos ciento cincuenta ejemplares. Juntas, estas piezas están alrededor de los 2.000 kilogramos de peso y abarcan unos 30 cultivares distintos.
Originarias de América (Cucurbita) y de África (Lagenaria), aunque su cultivo está muy extendido por otras zonas del mundo, la calabaza es una herbácea rastrera, de la familia de las cucurbitáceas. Generalmente esférico, de corteza gruesa y carne pulposa con multitud de semillas, tiene un 90% de agua, muy pocas grasas y azúcares.
Entre las especies y sus diversos cultivares encontramos prácticamente todos los colores: rojo, verde, amarillo, negro, gris, blanco o naranja, sucediendo de igual manera con las formas: de botella, alargada, redonda, lisa o rugosa. La muestra permite al público descubrir la enorme diversidad de este fruto más allá de ser un símbolo de la fiesta de Halloween que se celebra estos días y con la que popularmente se la relaciona.
Una novedad, la calabaza de matanza
Entre esa treintena de variedades, la novedad este año es la conocía como ‘calabaza de matanza’. A ella se suman, como en anteriores años, cultivares tan curiosos y singulares como ‘Big Max’, «cabello de ángel», la clásica «calabaza de Halloween» o la tradicional y querida «calabaza del peregrino», toda una institución dentro de la variedad de ejemplares por la historia que encierra y que los más pequeños, cuando la contemplan, bautizan cariñosamente como “cantimplora” o “pera gigante”.
Igualmente repiten presencia, ejemplares de dos géneros y especies diferentes, calabaza Luffa, conocida como ‘esponja’, y de Telfairia occidentalis (calabaza costillada o acanalada). Las calabazas se clasifican, según su uso, en comestibles (para humanos y ganado) y ornamentales. Las plantas cuyo fruto es comestible son anuales. Normalmente se emplean en cremas, guisos, potajes o guarnición. La variedad, de color blanco con dibujos verdes y forma esférica más o menos alargada, se la conoce como ‘confitera de cidra’. Y con su pulpa se prepara el famoso elemento culinario cabello de ángel.
La exposición de calabazas se podrá ver en el Real Jardín Botánico de manera gratuita durante las próximas semanas, previo abono de la correspondiente entrada al Jardín, hasta que los ejemplares seleccionados ya no estén en condiciones de ser expuestos.
