La Policía Municipal de Madrid ha intervenido casi 1.300 litros de óxido nitroso, conocido popularmente como «gas de la risa», en una operación que ha permitido desmantelar una red presuntamente dedicada a su distribución en entornos de ocio nocturno de la capital. El dispositivo se saldó con cuatro detenidos y la localización de miles de recipientes y elementos destinados al consumo de esta sustancia.
La actuación policial tuvo lugar el pasado 29 de septiembre tras varios meses de investigación. Los agentes registraron dos trasteros situados en los distritos de Puente de Vallecas y Villa de Vallecas que, según las pesquisas, eran utilizados como puntos de almacenamiento por la organización investigada.

En el interior de ambos locales fueron hallados 1.299 litros de óxido nitroso distribuidos en 582 recipientes, además de 30.000 globos empleados habitualmente para inhalar este gas. El conjunto del material intervenido alcanzaría un valor aproximado de 50.000 euros dentro del mercado ilegal. Fuentes policiales destacan que se trata de la mayor incautación de esta sustancia realizada hasta ahora en la Comunidad de Madrid.
La investigación arrancó a comienzos de marzo después de que los agentes detectaran un incremento del consumo de óxido nitroso tanto en espacios públicos como en diversos establecimientos de ocio nocturno de la ciudad. Las primeras actuaciones permitieron arrestar a varias personas que presuntamente comercializaban esta sustancia en diferentes zonas de Madrid.
A medida que avanzó la investigación, los agentes concluyeron que detrás de parte de esta actividad existía una estructura organizada especializada en la adquisición, almacenamiento y distribución de óxido nitroso. Según las pesquisas, la organización utilizaba instalaciones de alquiler de trasteros para guardar el material antes de su posterior reparto.
Los cuatro arrestados están acusados de presuntos delitos de pertenencia a grupo criminal, tráfico de sustancias nocivas para la salud y depósito de sustancias peligrosas. Además, los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid advirtieron de que las condiciones de almacenamiento detectadas suponían un riesgo para la seguridad, al mantenerse grandes cantidades de gas en espacios cerrados sin ventilación adecuada ni medidas específicas de control.
