Independientes por Madrid ha presentado una queja ante el Defensor del Pueblo contra el Ayuntamiento de Madrid por el mantenimiento del paso elevado de la M-30 sobre la avenida de la Albufera, el scalextric de Puente de Vallecas, y por el proyecto municipal “Vallecas Abierto”, cuyas obras comienzan este mes. La formación exige el derribo del puente, rechaza que se aplace a una operación urbanística sin fecha y se alinea con las asociaciones vecinales de Puente de Vallecas y Retiro y con la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, que han calificado el proyecto municipal de “tomadura de pelo”.
El scalextric, levantado en 1976, es el último paso elevado de este tipo que sigue en pie en Madrid. Ocho carriles por los que, según datos municipales, pasan unos 300.000 vehículos al día, junto a las viviendas de Numancia y San Diego, en Puente de Vallecas, y de Adelfas y Pacífico, en Retiro. Desde hace cincuenta años, el puente parte en dos a vecinos de ambos distritos y separa Vallecas del resto de la ciudad.
Plantas y pintura para un muro de hormigón
«El Ayuntamiento ha decidido gastar 11,5 millones de euros en que el puente se quede donde está», critican. “Vallecas Abierto” consiste en colgar jardines verticales de las rampas, pintar el suelo bajo el tablero en verde y azul para evocar el antiguo arroyo Abroñigal, cambiar farolas y mobiliario, renovar el asfalto y reponer pantallas antirruido. «Ni un solo carril menos, ni un solo coche menos. El alcalde ha condicionado cualquier derribo a la futura operación urbanística de Abroñigal, para la que no existe calendario», inciden.
“Los vecinos de Vallecas llevan 50 años viviendo debajo de una autopista y la respuesta del Ayuntamiento es pintar el suelo, poner bancos y colgar macetas en el muro. A Vallecas no se le decora el abandono, se le paga la deuda histórica. Y esto no es solo cosa de Vallecas: los vecinos de Retiro que viven al otro lado del puente sufren el mismo ruido y la misma barrera. Aplazar el derribo a una operación que no tiene fecha, como es la del Abroñigal-Madrid Nuevo Sur es la forma educada de decir que no se va a hacer nunca”, afirma Marta Higueras, portavoz de Independientes por Madrid.
Un compromiso que consta en el Diario de Sesiones
El 30 de junio de 2021, en el Debate sobre el Estado de la Ciudad, el propio alcalde anunció, según la nota oficial del Ayuntamiento, que “antes de junio de 2023 estará listo el proyecto para eliminar el paso elevado de la M-30 sobre la avenida de la Albufera, que podrá ser ejecutado en el próximo mandato”. Ese proyecto nunca ha visto la luz.
Tres meses antes, el 30 de marzo de 2021, el Pleno del Ayuntamiento aprobó por unanimidad de todos los grupos, también el del alcalde, iniciar los estudios y trámites para suprimir el paso elevado. Según recoge el Diario de Sesiones, la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, respaldó la iniciativa en nombre del Gobierno municipal (“toca y, efectivamente, toca”) y se comprometió a elaborar un plan de viabilidad, un plan de movilidad, un estudio de alternativas, un proyecto básico y un proyecto de ejecución, todo ello “con el consenso vecinal”. Cerró su intervención con una frase: “es importante tener un compromiso y cumplirlo”. Cinco años después, no se conoce ninguno de esos documentos. La misma delegada declaró después que el derribo “no compensa”.
«Lo que vale para el norte no vale para el sur»
En aquel mismo anuncio de junio de 2021, el alcalde comprometió también el desmantelamiento del paso elevado de Pacífico, en Pedro Bosch, en el distrito de Retiro. Ese sí se cumplió: hoy Pedro Bosch está desmontado y el scalextric de la Albufera sigue en pie. Además, el Ayuntamiento ha desmontado el paso elevado de Joaquín Costa, soterró la M-30 junto a Madrid Río y el antiguo Vicente Calderón, soterra la A-5 y ha adjudicado por 70,4 millones el cubrimiento de unos 200 metros de la M-30 en Ventas, entre Salamanca y Ciudad Lineal, y por 98,4 millones el soterramiento del final de la Castellana. Para Vallecas, el argumento es que suprimir el scalextric costaría unos 100 millones y que no compensa.
“A Vallecas siempre le toca esperar. Cuando la obra es en Ventas o en la Castellana, el dinero aparece. Cuando es en Vallecas, de repente es caro, es complicado y no compensa. Eso no es una decisión técnica, es una decisión política, y tiene un nombre: agravio. Los vallecanos no son vecinos de segunda. Pero además, esto no va solo de Vallecas: los vecinos de Retiro que viven al otro lado del puente llevan cincuenta años soportando el mismo ruido y el mismo muro. Para Pedro Bosch hubo excavadoras y calendario; para la Albufera solo hay pintura, macetas y largas”, añade Higueras.
El análisis técnico: ni medición, ni estudios, ni plazo
La queja recuerda que en 2019 el propio Defensor del Pueblo advirtió al Ayuntamiento, por el ruido de la M-30 en la Avenida de la Paz, que reponer pantallas acústicas e instalar asfalto fonoabsorbente no sustituye a lo que exige la ley cuando se superan los límites de ruido: medir en las viviendas, declarar una zona de protección acústica especial y aprobar un plan zonal. Son exactamente las medidas que propone ahora “Vallecas Abierto”.
“El Ayuntamiento es el titular de la M-30 y, como tal, el responsable del ruido que genera. La Ley del Ruido le obliga a medir en las viviendas afectadas y, si se superan los objetivos de calidad acústica, a declarar una zona de protección acústica especial y aprobar un plan zonal. En 2019 el Defensor del Pueblo ya le advirtió de que reponer pantallas e instalar asfalto fonoabsorbente no sustituye a esos instrumentos. Vallecas Abierto repite exactamente esas medidas, sin que conste ninguna medición previa”, explica Jota Vaquerizo, Coordinador General de Independientes por Madrid y firmante de la queja.
“La jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos exige que las decisiones con impacto ambiental se adopten con estudios previos y que sus conclusiones sean accesibles para los afectados. No consta publicado el estudio de tráfico que sostiene la cifra de 300.000 vehículos, ni el que cuantifica en 100 millones la supresión, ni el plan de viabilidad, el plan de movilidad o el proyecto que la delegada se comprometió a elaborar ante el Pleno en 2021. Y un compromiso condicionado a una operación urbanística sin calendario carece de plazo y, por tanto, no es exigible”, añade Vaquerizo.
El Coordinador General se refiere también a la estructura: “En noviembre de 2024 la Junta Municipal de Puente de Vallecas pidió por unanimidad una revisión del estado estructural del puente. No consta su resultado. Rehabilitar una estructura de cincuenta años sin conocer su estado ni su vida útil remanente no es una decisión técnicamente justificable”.
Con las asociaciones vecinales
Independientes por Madrid comparte las reivindicaciones del movimiento vecinal: «el derribo del scalextric como única solución real a la fractura urbana y social entre Puente de Vallecas y Retiro, que sufren por igual los vecinos de San Diego, Numancia, Adelfas y Pacífico, el rechazo a gastar en maquillaje lo que debería ir a resolver el problema, y la apertura de una mesa de trabajo entre Ayuntamiento, técnicos y asociaciones para estudiar alternativas ambiciosas, desde la reducción progresiva del tráfico hasta el soterramiento». Si el Ayuntamiento no está dispuesto a derribar el puente, IxM exige que los millones de “Vallecas Abierto” se destinen a los equipamientos que el distrito lleva años esperando.
Qué pide Independientes por Madrid
La queja solicita que el Defensor requiera al Ayuntamiento los estudios realizados desde 2021, las mediciones acústicas en las viviendas próximas, los estudios de tráfico, la justificación del coste de 100 millones, el resultado del análisis estructural del puente y las razones por las que soterra en otros tramos de la M-30 y no en Puente de Vallecas. Pide asimismo que recomiende la medición inmediata del ruido, la declaración de zona de protección acústica especial si se superan los límites legales y una mesa estable con las asociaciones vecinales.
