En un momento en el que las posturas parecen cada vez más polarizadas y el diálogo se vuelve más complejo, la paella emerge como un territorio común capaz de acercar posiciones. Así lo refleja el “Estudio La Fallera: La paella, el plato que une a todos los españoles”. En la Comunidad de Madrid, la paella forma parte del día a día como una de las comidas más asociadas a compartir tiempo con otros.
El 81% de los madrileños cree que compartir una paella puede ayudar a reconciliarse tras un conflicto, frente al 85% de la media nacional. Por otro lado, el 62% señala que este plato ha sido la excusa perfecta para reencontrarse o conectar con las personas y el 84% afirma que ha pasado un rato agradable y distendido alrededor de ella. Además, el 76% de los madrileños lo ha pasado bien comiendo una paella con personas que pensaban diferente a ellos.
Además, el estudio revela que el 40% de los madrileños la elige como su plato favorito, lo que evidencia su fuerte presencia en los hábitos gastronómicos de la región, y el 45% escoge la variedad de arroz bomba para esta elaboración.
“En un contexto donde cada vez cuesta más coincidir y donde las diferencias parecen estar más presentes que nunca, la paella sigue siendo ese espacio donde nos paramos, nos escuchamos y volvemos a encontrarnos. No es solo lo que comemos, sino cómo lo compartimos”, comenta Anabel Ballester, del equipo de marketing de La Fallera.
El plato que favorece el diálogo
Uno de los principales hallazgos del estudio es que la paella no solo reúne, sino que también genera un contexto más favorable para el diálogo. El 93% de los españoles asegura que, alrededor de una paella, está más dispuesto a escuchar sin interrumpir, mientras que el 92% afirma que debatiría con respeto y otro 92% buscaría puntos en común en lugar de diferencias.
Además, en un contexto marcado por la confrontación, la paella genera justo lo contrario: el 78% reconoce haber escuchado más que discutido alrededor de este plato. “Compartir una paella cambia el tono de la conversación. Nos hace escuchar más, discutir menos y centrarnos en lo que nos une, incluso cuando pensamos diferente”, añade Ballester.
Un consenso que trasciende diferencias
La capacidad de la paella para unir no entiende de perfiles. 3 de cada 4 españoles la definen como un “plato de consenso”, mientras que el 72% afirma que es más que una comida, es una forma de reunirse y entenderse. Se consolida así como uno de los espacios cotidianos en los que las diferencias pueden pasar a un segundo plano.
El estudio confirma, además, que la paella es considerada como una de las mejores excusas para volver a verse. El 81% cree que es el plato perfecto para reunir a familiares o amigos con los que hace tiempo que no se ve, en un contexto en el que cada vez resulta más difícil coincidir presencialmente.
De hecho, el 77% de los españoles cree que cada vez cuesta más quedar sin tener que agendarlo todo, mientras que el 86% considera importante verse físicamente con familia y amigos. Para el 84%, además, la comida es uno de los mejores espacios para reunirse. Y esa capacidad de acercar posiciones se extiende incluso a personas muy diferentes: el 65% compartiría una paella con un amigo del que se ha distanciado y el 58% lo haría con alguien que piensa de forma muy diferente. Incluso un 24% se sentaría a compartirla con una expareja.
En un entorno de ruido constante y posiciones cada vez más enfrentadas, la paella se reivindica como un símbolo donde las diferencias se diluyen y el entendimiento vuelve a ocupar el centro de la mesa. El estudio ha sido impulsado por Arroz La Fallera, a través de una muestra de 1.000 personas de entre 18 y 65 años, para analizar cómo este icono de la gastronomía española puede actuar como espacio de encuentro y entendimiento
