Agentes de la Policía Nacional han abortado un robo con fuerza en una joyería de la calle Pico de Artilleros, en el distrito madrileño de Moratalaz. El sospechoso, que pretendía acceder al establecimiento mediante un butrón, fue capturado en una intervención que combinó la tecnología de seguridad con un descuido determinante: el abandono de su propio teléfono móvil en el lugar que pretendía desvalijar.
Los hechos se desencadenaron la noche del pasado viernes. La operación policial se activó tras recibir un aviso simultáneo: por un lado, la centralita de alarmas del comercio detectó una intrusión; por otro, una vecina del inmueble telefoneó al 091 alertando de una sucesión de fuertes golpes que resonaban en la estructura del edificio.
Al llegar, los efectivos policiales pudieron observar a través de las grabaciones de las cámaras de seguridad de la joyería una imagen insólita: la mano del individuo asomando ya a través de un orificio en la pared del establecimiento.
Falsa coartada y herramientas de «butroneo»
El modus operandi fue meticuloso hasta el momento de la detención. El hombre había entrado en el portal contiguo a la joyería y, empleando una llave maestra, logró franquear la puerta del cuarto de contadores. Fue desde este punto desde donde inició la excavación del túnel (butrón).
Cuando los agentes se presentaron en la zona, el sospechoso abandonó el cuarto de contadores e intentó simular que realizaba tareas de mantenimiento en las instalaciones eléctricas para justificar su presencia. Sin embargo, su coartada se desmoronó al ser registrado; entre sus pertenencias se halló un kit típico de «butronero»: una palanca de uña (pata de cabra), una linterna y una llave inglesa.
El olvido del terminal
La inspección ocular confirmó que el detenido ya había conseguido realizar un pequeño agujero que conectaba con la joyería. Al revisar el interior del comercio, los agentes descubrieron que el hombre se había olvidado allí su teléfono móvil, posiblemente tras introducirlo por el hueco antes de intentar pasar él mismo.
El detenido es un ciudadano de nacionalidad española, nacido en el año 1978, que ya contaba con antecedentes previos por delitos de naturaleza similar. Gracias a la rápida respuesta, no llegó a sustraer ninguna pieza de valor. El hombre ha pasado a disposición judicial como presunto autor de un delito de robo con fuerza.
