La Comunidad de Madrid se ha consolidado como la región española con mayor volumen de horas extraordinarias no pagadas durante el año 2025. Según el último informe del Gabinete Económico de CCOO, la región encabeza la lista nacional con 107.000 asalariados que realizan jornadas adicionales sin percibir remuneración ni compensación en tiempo de descanso. Esta cifra sitúa a Madrid por delante de Cataluña (91.000 trabajadores) y la Comunidad Valenciana (53.000), evidenciando un problema estructural en el mercado laboral de la capital.
A nivel nacional, se realizaron una media de 2,5 millones de horas extra no pagadas cada semana. Sin embargo, la incidencia es especialmente aguda en Madrid, donde el 3,4% de su población asalariada trabaja habitualmente por encima de su jornada pactada a coste cero para la empresa. Este fenómeno no solo supone una pérdida directa de ingresos para los trabajadores madrileños, sino que también implica un ahorro millonario en costes laborales para las empresas de la región, que dejan de cotizar estas horas a la Seguridad Social y a la Agencia Tributaria.
Impacto económico: 7.355 euros menos al año por trabajador
El análisis de los datos desvela que las horas extra impagadas no son casos aislados, sino una forma de explotación laboral persistente que afecta a 441.000 personas en toda España. Cada uno de estos trabajadores realizó una media de 5,6 horas semanales sin remunerar, lo que se traduce en un coste laboral no abonado de 141 euros a la semana. En términos anuales, un trabajador afectado en Madrid deja de percibir una media de 7.355 euros entre salario bruto y cotizaciones sociales.
Desde el sindicato denuncian que, mientras la patronal centra el debate público en el absentismo y las incapacidades temporales, se obvia sistemáticamente el «alargamiento ilegal» de la jornada. Esta práctica supone un ahorro global para las empresas de 3.243 millones de euros anuales. Además, CCOO alerta de que si estas horas extra se transformaran en empleos a jornada completa, se podrían crear 62.000 nuevos puestos de trabajo en el país, lo que ayudaría a reducir las cifras de desempleo de forma significativa.
Consecuencias en la salud y retrasos legislativos
Más allá del perjuicio económico, el informe pone el foco en las consecuencias para la salud pública. El exceso de jornada y la falta de descanso incrementan los niveles de estrés y agotamiento crónico, lo que deriva en costes adicionales para el Sistema Nacional de Salud que terminan siendo sufragados por el conjunto de la sociedad y no por las empresas infractoras. CCOO señala sectores como la educación, el transporte, la industria y el comercio como los más afectados por esta dinámica.
Ante esta situación, la organización sindical ha denunciado el retraso en la tramitación del decreto que debe modificar los criterios para el registro horario en las empresas. Consideran que endurecer estos mecanismos es «imprescindible» para acabar con la impunidad actual. Asimismo, instan a avanzar en la reducción del tiempo de trabajo y en el fomento de la corresponsabilidad para cerrar las brechas de género, recordando que el 47% de quienes realizaron horas extra en 2025 no recibió ningún tipo de compensación, una cifra que califican de inasumible en un mercado laboral moderno.
