Una operación contra el tráfico de sustancias estupefacientes en el distrito de Salamanca ha finalizado con la detención de un joven de 31 años tras una intervención especialmente violenta. El sospechoso, que utilizaba un vehículo particular para distribuir droga en la modalidad de «telecocu», no solo ocultaba el género en un sofisticado doble fondo del coche, sino que llegó a morder a uno de los agentes de la Policía Municipal de Madrid en un intento desesperado por evitar su arresto y recuperar la mercancía incautada.
Los hechos comenzaron en torno a las 17:00 horas del pasado martes, 27 de enero, en la calle Jorge Juan. Agentes de paisano integrados en un dispositivo de vigilancia discreta detectaron a un hombre que esperaba con actitud inquieta en la acera. Al poco tiempo, un turismo se detuvo junto a él y el individuo subió al asiento del copiloto. Tras avanzar apenas unos metros para alejarse de la vista de los transeúntes, los agentes presenciaron el intercambio de varios billetes por un envoltorio de color blanco, procediendo de inmediato a la interceptación de ambos sujetos.
Mientras una parte del operativo confirmaba con el comprador que acababa de adquirir cocaína, otro indicativo policial dio el alto al vehículo. El conductor, que aún sostenía el dinero de la transacción en su mano izquierda, mostró desde el primer segundo una actitud hostil y obstructiva, desoyendo las indicaciones de los funcionarios. La tensión estalló cuando el hombre intentó abandonar el habitáculo de forma brusca para enfrentarse a los agentes. Fue en ese momento de máximo nerviosismo cuando el detenido inició un forcejeo violento en el que llegó a morder a uno de los agentes de la autoridad con el objetivo de arrebatarle las pruebas que ya estaban en su poder.
Una vez reducido el agresor, los agentes realizaron un registro exhaustivo del automóvil, localizando un compartimento secreto bajo la moldura de plástico del freno de mano. En este hueco oculto se halló un guante que contenía diversas bolsas con lo que parecen ser dosis de cocaína rosa (tusi), cristal, ketamina y pastillas de éxtasis. Dada la complejidad del escondite, se solicitó la presencia de la Sección Canina de la Policía Municipal, cuyo perro especializado realizó un barrido completo del vehículo para asegurar que no existieran más receptáculos con sustancias prohibidas.
El arrestado, un varón de nacionalidad peruana nacido en 1994, ha sido acusado formalmente de un delito contra la salud pública y de otro por atentado contra agente de la autoridad debido a la agresión física y el mordisco propinado durante la intervención. Por su parte, el cliente que compró la sustancia fue sancionado con un acta administrativa por tenencia de drogas. El agente herido recibió asistencia tras el incidente debido a la lesión sufrida durante el arresto.
