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Madrid modificará sus normas urbanísticas para adecuarse «al presente y el futuro»

Gacetín Madrid

“Estamos en el siglo de las ciudades. El mundo se está revolucionando y Madrid no puede tener unas normas urbanísticas obsoletas. La Administración tiene que adaptarse al ritmo de la sociedad”, ha destacado la vicealcaldesa, Begoña Villacís, en el acto ‘Reescribir el urbanismo, transformar Madrid’, celebrado en el Colegio Oficial de Arquitectos y en el que el delegado de Desarrollo Urbano, Mariano Fuentes, ha explicado el trabajo realizado hasta llegar a esta propuesta de avance de modificación de las normas urbanísticas del Plan General de Ordenación Urbana.

Este avance, que pasará próximamente por Junta de Gobierno y será sometido a un periodo de información pública para que todos los agentes puedan hacer sus aportaciones, «es necesario para modernizar la normativa actual y actualizar aspectos concretos que han sido planteados en el Programa de Gobierno, en los Acuerdos de la Villa y por sectores de actividad y asociaciones de vecinos».

Las propuestas de modificación, “que suponen la mayor declaración de amor a Madrid”, según ha declarado Villacís, plantean mejoras en materia de sostenibilidad y en los ámbitos residencial, dotacional y logístico, entre otros. Con el reto de adaptar la normativa al Madrid del 2021, Mariano Fuentes ha resumido en siete grandes líneas lo más destacado de la modificación.

La modificación unifica los distintos criterios interpretativos que se han dado en los últimos 24 años sobre artículos del Plan General de Ordenación Urbana, que data de 1997 y que, a día de hoy, estaban dispersos e integra en un único texto los 137 acuerdos adoptados en la Comisión de Seguimiento del Plan para simplificar la normativa y dar mayor seguridad jurídica.

«Desde el principio, una de las prioridades del Área de Desarrollo Urbano ha sido convertir al Ayuntamiento en un agente facilitador», han indicado. Se persigue «adaptar los tiempos del Ayuntamiento a las necesidades de la sociedad». Para ello, por ejemplo, se elimina la exigencia de los PECUAUS (Plan Especial de Control Urbanístico Ambiental) en ciertos casos, pues en la actualidad es un trámite reiterativo. Todo lo que se comprueba en un PECUAU se hará en el acto de licencia a través de los nuevos estudios de repercusión de implantación de usos (ERIUS). Así se gana tiempo sin eliminar controles.

“Si algo no se usa, se deteriora y se destruye”, ha argumentado Mariano Fuentes para explicar los cambios introducidos con el fin de respetar mejor los edificios, la arquitectura, el patrimonio y la historia de la ciudad. Se propone la intensificación de usos que permitan generar más vivienda en el centro. Se actualiza y se impulsa la recuperación de patios de manzana, permitiendo soluciones bioclimáticas y se plantea mejorar los proyectos en zonas degradadas pero protegidas.

«Revolucionar el uso terciario»

En lo referente a los usos terciarios, el objetivo es «establecer unas reglas del juego claras». La regulación urbanística de las viviendas de uso turístico según lo indicado por los tribunales, es decir, considerando que es uso hospedaje y, por tanto, ciñéndose a las limitaciones que impone el uso hospedaje en edificios residenciales; la actualización de los aforos de los locales conforme al Código Técnico de la Edificación y la eliminación de la exigencia obligatoria de dotación de aparcamiento en zonas donde no se permite llegar coches, contribuyendo a potenciar otros modos de movilidad más sostenible, son algunas de las medidas destacadas.

«Más actividad económica, más empleo»

La hibridación de usos en la norma zonal 9 y la regulación sobre las actividades logísticas de la ciudad «es una demanda a la que trata de dar solución esta modificación». La hibridación «protegerá enclaves como el polígono ISO de Carabanchel, por ejemplo». Se regulan, además, las cocinas agrupadas o multicocinas, «primando su implantación en zonas industriales y limitando su actividad en zonas residenciales, al igual que ocurre con el uso almacenaje con reparto a domicilio y la logística, marcando un criterio claro en cuanto a su posible impacto en el entorno».

«Dotaciones públicas del siglo XXI»

En cuanto a los suelos dotacionales, la prioridad es «implantar aquello que más necesitan los barrios. Para eso, se flexibilizan los usos y se simplifica la implantación de equipamientos». De igual forma, se permite el destino transitorio de solares para que se puedan dedicar a zonas de esparcimiento y a la mejora del paisaje urbano hasta que se construya el dotacional previsto. «Sin olvidar que Madrid necesita vivienda. Por eso, una de las mayores novedades es que se posibilita construir viviendas tuteladas y de integración social en suelos dotacionales», han subrayado.

«La mejor ciudad para vivir»

Sin dejar la vivienda, añaden, «las necesidades que demandan los madrileños no son las mismas que hace 24 años. Han surgido nuevas formas de habitar para las que la actual norma se queda corta». Por eso, «esta modificación incluye el cohousing dentro del uso residencial, redefiniendo las condiciones de vivienda mínima, en la que se admite una pequeña reducción de esta a cambio de la creación de una misma superficie en zona común y se da entrada a una nueva categoría, la de ‘residencial compartida’ (coliving)».

También se actualizan las condiciones de confort de las viviendas con medidas como que las terrazas no computen a efectos de edificabilidad, potenciando los balcones y balconadas tanto en las construcciones nuevas como en las existentes y permitiendo las persianas en los miradores, que en la actualidad son ilegales, entre muchas otras novedades.

«El Madrid que viene: más alto y más verde»

Otra de las grandes novedades es la introducción del ‘factor verde’ en la edificación. «Quien apueste por fachadas y cubiertas verdes, paneles solares y elementos de sostenibilidad y eficiencia energética verá recompensada su decisión», han explicado. Primero, porque «estos elementos de producción de energía sostenible o constructivos de mejora de la eficiencia no computarán a efectos de edificabilidad» y porque «a mayor superficie verde se aplicará un ‘factor verde’ que permitirá optimizar el espacio libre de parcela».

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