El Ayuntamiento veta la implantación de los «pisos colmena» en Madrid

Según inciden desde el Ayuntamiento el uso residencial que conllevan estos «minipisos» prefrabricados no está permitido en suelo industrial.

Los pisos colmena comenzaron a llegar a España a mediados del 2018. Anunciados como una forma «económica» de residencia para «convivir en espacios reducidos», o al menos así lo vende la empresa Haibu 4.0, que ya ha abierto sus primeros locales en Sants-Montjuïc, Barcelona, aunque alguno ya ha sido precintado.

Se trataría de habilitar en grandes locales decenas de habitáculos de apenas 1,2 metros de alto y ancho por 2,2 metros de largo en el que una persona pudiera descansar (aunque no levantarse), conviviendo en el mismo espacio común decenas de «compañeros» con zonas abiertas comunes que sirven de cocina, comedor o salón.

El coste individual de estos habitáculos sería de unos 200 euros al mes (unos 17 euros el metro cuadrado) y no dispondrían de calefacción por «medidas de seguridad», según exponen desde la empresa promotora.

Cuentan con una cama; luces led para iluminar este reducido espacio; una mesa abatible; enchufes; una pequeña caja de seguridad, una puerta acristalada con una persiana opaca; un sistema pequeño de ventilación y un espacio de almacenaje.

«Y podrían ser una solución para la arquitectura y presentación de una ciudad, no hablo de las colmenas, me refiero a los locales, que en su mayoría están tapiados con ladrillo visto o con persianas de hierro y grafitis incluidos, y por otro lado sería una solución para todos esos propietarios de locales con los cuales no hacen ningún negocio», destacan desde Haibu 4.0.

«Los japoneses nos han enseñado que se puede vivir con el mínimo espacio posible en habitáculos parecidos a los nuestros, siempre respetando a tus compañeros de comunidad. Un ejemplo, entre muchos otros, son los astronautas, que se pasan muchas semanas viviendo en espacios reducidos y es gracias al respeto que se tienen entre ellos que las misiones se cumplen», explican desde la empresa.

Sin embargo, días después de su llegada a Madrid, concretamente con la compra de una nave industrial de 400 m2 en Puente de Vallecas, se han encontrado con un muro. El Ayuntamiento de Madrid ha cerrado totalmente este tipo de «vivienda» en la capital a Haibu 4.0.

El propio concejal delegado de Desarrollo Urbano del Consistorio madrileño, Mariano Fuentes, de Ciudadanos, ha indicado que este tipo de alojamientos «a día de hoy no tienen cabida en el ordenamiento residencial» de Madrid.

Según Fuentes, estas «infraviviendas» se instalarían en naves industriales, por lo que el Ayuntamiento no le daría licencia al «no tener cabida en el PGOU (Plan General de Ordenación Urbana)».

Con ello Madrid se une a Barcelona, cuyo equipo de Gobierno liderado por su alcaldesa Ada Colau se encuentra en guerra abierta contra este tipo de «viviendas», llegando incluso a precintar en octubre uno de sus locales del barrio de Sants-Montjuïc por su «ilegalidad», ya que incumpliría «la legislación vigente en materia de vivienda».

Desde el Ayuntamiento de la Ciudad Condal inciden en que el proyecto no tiene cabida en Barcelona ya que» no cumple de ninguna forma los requisitos mínimos de habitabilidad -5 m2 por individuo y al menos 12 m2 para que puedan vivir tres personas- que se exigen para poder vivir con dignidad y en unas condiciones adecuadas».

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