Más de 300 escolares de Arganda conocen la Torre de Telegrafía Óptica a través de visitas teatralizadas

Desde esta mañana y hasta el próximo 5 de abril, alrededor de 330 escolares de 5º de Primaria de seis centros educativos de Arganda del Rey participan en visitas teatralizadas a la Torre de Telegrafía Óptica de la localidad.

La actividad propone un viaje al siglo XIX de la mano de dos torreros, que explican a los estudiantes el mundo de la telegrafía óptica, el primer sistema de comunicaciones en la península antes del telégrafo eléctrico, acercándoles de manera didáctica y divertida a la vida de los torreros a través de sus experiencias.

Acabada la visita al interior de la torre, los alumnos y alumnas pueden poner en práctica lo aprendido con el juego del telégrafo, convirtiéndose en auténticos torreros y mandando sus propios mensajes cifrados. A la primera visita de hoy ha asistido la concejala de Educación y Cultura, Montserrat Fernández.

Las visitas, de una hora de duración, se realizan en dos turnos, a las 09:30 y a las 11:30 horas y sus objetivos incluyen aprender a valorar y respetar el patrimonio cultural, conocer la historia de la localidad, descubrir cómo era la vida de los torreros y el sistema de comunicaciones, y aprender a través del juego del telégrafo.

La Torre de Telegrafía Óptica de Arganda del Rey es la nº 4 de las 30 que formaban la línea telegráfica Madrid-Valencia (1849-1857) y es la primera que ha sido íntegramente restaurada, tanto el edificio como el sistema de transmisiones que se acciona desde el interior. Las torres hacían las funciones de estaciones repetidoras de mensajes codificados y formaban parte de una red de transmisión de señales a distancia.

El objetivo era unir Madrid con el resto de capitales de provincia, aunque sólo se llegaron a instalar tres. Era un sistema exclusivo de gobierno y los mensajes cifrados se transmitían desde la cabecera. Los signos recibidos eran sucesivamente repetidos por los torreros, que no sabían el significado del mensaje. El sistema de telegrafía óptica tuvo una corta duración por la aparición del telégrafo eléctrico y las últimas transmisiones de la torre de Arganda fueron en la primavera de 1856.

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