Javier Perianes y “Algo Inesperado”, propuestas musicales gratuitas en San Blas-Canillejas

San Blas-Canillejas acoge una nueva edición de Veranos de la Villa con un concierto muy esperado del pianista Javier Perianes, que hará las delicias de los amantes de la música clásica en el Auditorio al aire libre del parque El Paraíso, y con ‘Algo inesperado’ que llegará a la Quinta de Torre Arias.

Se trata de un concierto de uno de los músicos españoles con más proyección internacional reclamado en los mejores auditorios y por las mejores orquestas del mundo. Fue Premio Nacional de Música en 2012 y ha sido anunciado que en 2019 recibirá el premio Artista del Año en los International Classical Music Awards (ICMA).

La primera parte del concierto estará dedicada a los doce Preludios para piano de Debussy, de su Primer libro de preludios, y la segunda a una adaptación para piano de cuatro escenas de El amor brujo y a la Fantasia baetica de Falla.

Para asistir es necesario recoger las entradas en la Junta Municipal de San Blas-Canillejas desde el 20 de julio o descargártelas aquí hasta que se complete el aforo.

Y si esta propuesta te ha conquistado, tampoco te dejará indiferente la cita que Veranos de la Villa ha preparado para el día 1 de agosto en la Quinta de Torre Arias. ‘Algo inesperado’ es el título de la propuesta musical que podremos disfrutar en este lugar, una auténtica finca de labor, con una extensión de diecisiete hectáreas, que quedó en medio de la urbe y que pertenece al Ayuntamiento de Madrid desde 1986.

Esta superficie finalmente, hace dos años se abrió al público, tal como los vecinos reclamaban, ganando para el uso y disfrute de los ciudadanos un espacio verde natural con más de cincuenta especies de árboles, jardines, huertos, arroyos y tierras de cultivo.

En uno de esos prados ocurrirá algo inusual. Una banda madrileña, cuyo nombre no desvelamos, ofrece un concierto acústico, íntimo. Una manera de celebrar que -ellos, nosotros, vosotros- formamos parte de la flora y fauna de la ciudad, que estamos a mitad de verano, que todavía nos podemos sorprender con algo, que la ciudad está para habitarla de distintas maneras, y que en ella, felizmente, puede convivir el sonido de una guitarra eléctrica con el de los pájaros o de las chicharras. Y porque también nos construimos con gestos.

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